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		<title>Hyperg&#233;o</title>
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		<title>Relieve</title>
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		<dc:creator>M. R.</dc:creator>


		<dc:subject>Paisaje</dc:subject>
		<dc:subject>monta&#241;a</dc:subject>
		<dc:subject>Tierra</dc:subject>
		<dc:subject>Medio ambiente</dc:subject>
		<dc:subject>Emmanuel de Martonne</dc:subject>
		<dc:subject>Relieve</dc:subject>

		<description>El relieve de una regi&#243;n puede ser definido, en una primera aproximaci&#243;n, como el conjunto de formas o de vol&#250;menes, salientes o en profundidad, que lo componen: &#8220;una familia de formas topogr&#225;ficas&#8221;, seg&#250;n la expresi&#243;n de&#171; Emmanuel De Martonne&#187;. Sin embargo, si hay un objeto geogr&#225;fico ampliamente estudiado, analizado y descrito por generaciones de sabios, de exploradores, de ge&#243;grafos&#8230; pero finalmente poco &#8220;definido&#8221;, es justamente el relieve. Esto ocurre sin (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot735" rel="tag"&gt;Emmanuel de Martonne&lt;/a&gt;, 
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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El relieve de una regi&#243;n puede ser definido, en una primera aproximaci&#243;n, como el conjunto de formas o de vol&#250;menes, salientes o en profundidad, que lo componen: &#8220;una familia de formas topogr&#225;ficas&#8221;, seg&#250;n la expresi&#243;n de&lt;strong&gt;&#171; Emmanuel De Martonne&#187;&lt;/strong&gt;. Sin embargo, si hay un objeto geogr&#225;fico ampliamente estudiado, analizado y descrito por generaciones de sabios, de exploradores, de ge&#243;grafos&#8230; pero finalmente poco &#8220;definido&#8221;, es justamente el relieve. Esto ocurre sin duda porque expresa primero una de las desigualdades m&#225;s flagrantes de la superficie terrestre, la de la altitud, y porque esta tercera dimensi&#243;n del espacio geogr&#225;fico es una de las m&#225;s evidentes: se necesita poco que uno se detenga verdaderamente en &#233;l. El relieve es evidente: las medidas geod&#233;sicas lo confirman y es corriente ver las obras de fines del siglo XIX y de principios del siglo XX comenzar por el estudio de las &#8220;formas del terreno&#8221; (de la No&#235; et de Margerie, 1888), del &#8220;dise&#241;o geogr&#225;fico&#8221; (de Lapparent, 1896), del &#8220;relieve del suelo&#8221; (de Martonne, 1905), recordando los m&#233;todos de medici&#243;n y representaci&#243;n topogr&#225;fica. &lt;br&gt;
Etimol&#243;gicamente, la palabra relieve deriva del lat&#237;n bajo relevium y del lat&#237;n relevare, que designan la acci&#243;n de relevar o de hacer relevamientos. Con el desarrollo de las artes y las ciencias en el siglo XIX, el t&#233;rmino se volvi&#243; arquitectural (bajorrelieve y altorrelieve, por ejemplo); con el de la cartograf&#237;a moderna, se convirti&#243; en topogr&#225;fico y militar (de La No&#235; era top&#243;grafo y lugarteniente coronel cuando publica &#8220;las formas del terreno&#8221;). La palabra se refiere incluso, adem&#225;s de a las diferencias de altitud entre distintos puntos o diferentes partes de la corteza terrestre (que hay que relacionar con los medios de defensa), a la altura de una construcci&#243;n fortificada sobre el terreno en el cual est&#225; construida y, en t&#233;rminos de la marina, a la altitud de un edificio por encima de la superficie del agua. &lt;br&gt;
Con el desarrollo de la geolog&#237;a y la geograf&#237;a f&#237;sica durante la segunda mitad del siglo XIX, el simple &#8220;dise&#241;o&#8221; del top&#243;grafo se convierte m&#225;s en el &#8220;relieve de la corteza terrestre&#8221; y el &#8220;modelado&#8221; (de Lapparent, 1882), puesto que de ahora en adelante no se trata m&#225;s de describir, sino de explicar. El relieve es finalmente aprehendido como una resultante, como &#8220;la expresi&#243;n de las estructuras, de las din&#225;micas y de las historias planetarias&#8221; (Peulvast et Vanney, 2002). Fue necesario para eso hacer igualmente intervenir el tiempo necesario para la expresi&#243;n de las &#8220;fuerzas&#8221; (internas y externas; Reclus, 1868) para la realizaci&#243;n de las &#8220;familias de formas topogr&#225;ficas&#8221; (de Martonne, 1905), un tiempo expresado de ahora en adelante en millones y cientos de millones de a&#241;os, bien alejado del tiempo del &lt;strong&gt;&#171;paisaje&#187;&lt;/strong&gt; de Vidal de la Blache, del espacio ordenado por las sociedades, del medio ambiente modificado por el tiempo generacional. Es el comienzo de la &#8220;geomofog&#233;nesis&#8221; (Lawson, en de Lapparent, 1896), de la &#8220;geomorfolog&#237;a&#8221;, noci&#243;n creada por los angloamericanos bajo la conducci&#243;n de Davis, Mc. Gee, Gilbert&#8230; y que se define como la ciencia que estudia las formas del relieve (terrestre y, por extensi&#243;n, de los planetas actualmente &#8220;accesibles&#8221;). La aprehensi&#243;n de un tiempo muy largo no satisface enteramente al ge&#243;grafo, sino m&#225;s bien al ge&#243;logo, quien en el siglo XIX no ces&#243; de destacar esta duraci&#243;n para contrarrestar los dogmas religiosos, y el geomorf&#243;logo prefiri&#243; analizar sobre todo la superficie del globo terrestre y los procesos superficiales, apelando primero a la geograf&#237;a f&#237;sica, luego a las ciencias del &lt;strong&gt;&#171;medio ambiente&#187;&lt;/strong&gt;. &lt;br&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La definici&#243;n del relieve es compleja en la medida en que debe implicar recurrir a criterios variados. En efecto, es simult&#225;neamente la expresi&#243;n de la altitud, de la pendiente y de la forma, pero tambi&#233;n de las relaciones que se expresan entre esos diferentes elementos. El proverbio chino &#8220;Meiyou gaoshan, buxian pingdi&#8221; traduce muy bien esta evidencia: &#8220;Si no hubiera monta&#241;as, las llanuras no aparecer&#237;an&#8221;. De este modo, asociar los relieves a las &#250;nicas zonas de alturas m&#225;s grandes es reductor, aunque la pendiente, la forma y la altitud se expresen plenamente en las cadenas de &lt;strong&gt;&#171;monta&#241;as&#187;&lt;/strong&gt;. No hay porci&#243;n terrestre sin relieve. Todas las formas de relieve se explican por la geodin&#225;mica interna del globo (comportamiento reol&#243;gico de las envolturas del globo y tect&#243;nico de las placas litosf&#233;ricas que generan levantamientos, vulcanismo, sismos&#8230;) y por el papel de los procesos geodin&#225;micos externos (erosi&#243;n fluvial, erosi&#243;n glaciar, alteraci&#243;n qu&#237;mica&#8230;). En t&#233;rminos de balance es posible distinguir entre lo que proviene de una u otra geodin&#225;mica, entre lo que depende de la forma primitiva y de la forma derivada; tambi&#233;n es posible comprender la herencia que la reconstrucci&#243;n de los paleoclimas, la cuantificaci&#243;n de los procesos y la comprensi&#243;n de las temporalidades de la elaboraci&#243;n de las formas y de las formaciones permiten entrever en la actualidad. La variedad de las nociones y procesos puestos en marcha en el estudio de los relieves justifica una serie de distinciones elaboradas por los investigadores, especialmente por los ge&#243;grafos, presentes en los manuales cl&#225;sicos, y algunas veces demasiado olvidados en nuestros d&#237;as. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Distinci&#243;n entre el relieve y el modelado. El t&#233;rmino modelado designa el aspecto que toma la superficie de esos vol&#250;menes o de esas formas. Una forma como un talud disim&#233;trico puede articular superficies planas separadas por rupturas de pendiente brutales o superficies ligeramente onduladas y cambios de pendiente m&#225;s progresivos: en los dos casos, la forma es la misma, pero los modelados son diferentes. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Distinci&#243;n entre t&#233;rminos puramente descriptivos y t&#233;rminos que se refieren a un proceso explicativo, a modelados de morfog&#233;nesis. Las palabras del primer tipo pueden en general ser definidas con precisi&#243;n y ser objeto de un consenso bastante amplio; para el segundo tipo, hay al principio incertidumbre y discusiones. En efecto, se tiene la costumbre elegir un t&#233;rmino del lenguaje corriente y atribuirle un sentido limitado y preciso, que remite a un modelo explicativo; se trata en este caso de una elecci&#243;n que comprende una gran parte de arbitrariedad, y por lo tanto puede ser impugnada. (Una &#8220;comba&#8221;, que designa en el lenguaje corriente un valle verde, se convierte en los tratados cl&#225;sicos en un profundo valle en el eje de un anticlinal). Por lo tanto, las palabras son ambiguas, y plantean problemas de traducci&#243;n. Pero la fabricaci&#243;n de este vocabulario con referencia a la g&#233;nesis tiene una utilidad que lo vuelve dif&#237;cilmente evitable. Para expresar mejor el relieve, lo primero ser&#237;a equivalente por lo tanto a la pendiente que induce con la altitud los pisos bioclim&#225;ticos (con la reducci&#243;n de la temperatura media) y que genera con la forma el obst&#225;culo que podr&#225; desempe&#241;ar un papel de barrera topogr&#225;fica y/o ecosist&#233;mica en la difusi&#243;n de las innovaciones (enfermedades, especies animales y vegetales, hom&#237;nidos&#8230;). De este modo, los sistemas de pendiente son estudiados en una aproximaci&#243;n globalizante, sist&#233;mica, con el fin de captar mejor el encadenamiento de los procesos geomorfol&#243;gicos desde arriba, donde se expresan los fen&#243;menos aleatorios (precipitaciones, nevadas, erupci&#243;n volc&#225;nica&#8230;), hacia un abajo vulnerable (por inundaciones, deslizamientos de tierra, lahares&#8230;), porque por lo general est&#225; habitado, ordenado por las sociedades.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ver tambi&#233;n: &lt;strong&gt;&#171;Tierra&#187;&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;&#171;fijeza&#187;&lt;/strong&gt;, movilidad&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Bibliograf&#237;a
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Birot P., 1958, Morphologie structurale, Par&#237;s, P.U.F., 2 tomos. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; De Lapparent A., 1882, Trait&#233; de G&#233;ologie, Librairie Savy, Par&#237;s.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; De Lapparent A., 1896, Le&#231;ons de G&#233;ographie physique, Masson et Cie, Par&#237;s.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; De la No&#235; et de Margerie E., 1888, Les formes du terrain, Par&#237;s. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; De Martonne E., 1905, Trait&#233; de G&#233;ographie physique, Pari&#237;, A. Colin, 3 tomos.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Peulvast J.-P. et Vanney R., 2002, G&#233;omorphologie Structurale, Par&#237;s, Ed. du BRGM. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Reclus E., 1868, La Terre, Hachette, Par&#237;s, 2 tomos. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Tricart J. et Cailleux A., 1965, Trait&#233; de G&#233;omorphologie, Par&#237;s, SEDES.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
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		<title>Tr&#243;picos</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>F.D.-D.</dc:creator>


		<dc:subject>energ&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Tierra</dc:subject>
		<dc:subject> Meridiano</dc:subject>
		<dc:subject>latitud</dc:subject>
		<dc:subject>Tr&#243;picos</dc:subject>

		<description>En sentido estricto, dos paralelos de &#171;latitud&#187; 23&#186;27' norte y sur, cuya significaci&#243;n est&#225; ligada a un factor c&#243;smico bastante estable: la inclinaci&#243;n del eje de los polos en relaci&#243;n con el plano de la ecl&#237;ptica. Fueron denominados a partir de signos del zod&#237;aco (tr&#243;pico de C&#225;ncer para el hemisferio norte, tr&#243;pico de Capricornio para el hemisferio sur). Por extensi&#243;n, los tr&#243;picos designan las partes del mundo comprendidas entre esos dos paralelos, caracterizadas en primer lugar por (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot407" rel="tag"&gt;Tierra&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot486" rel="tag"&gt; Meridiano&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot488" rel="tag"&gt;latitud&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot739" rel="tag"&gt;Tr&#243;picos&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;En sentido estricto, dos paralelos de &lt;strong&gt;&#171;latitud&#187;&lt;/strong&gt; 23&#186;27' norte y sur, cuya significaci&#243;n est&#225; ligada a un factor c&#243;smico bastante estable: la inclinaci&#243;n del eje de los polos en relaci&#243;n con el plano de la ecl&#237;ptica. Fueron denominados a partir de signos del zod&#237;aco (tr&#243;pico de C&#225;ncer para el hemisferio norte, tr&#243;pico de Capricornio para el hemisferio sur). Por extensi&#243;n, los tr&#243;picos designan las partes del mundo comprendidas entre esos dos paralelos, caracterizadas en primer lugar por sus climas. Pero esos dominios fueron considerados tambi&#233;n desde perspectivas m&#225;s amplias, y tomados a veces como sujeto de estudio de una parte de la geograf&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Dos paralelos singulares. &lt;br&gt;
Todos los d&#237;as, en su recorrido diurno, el sol pasa a una altura m&#225;xima (&#8220;paso por el meridiano&#8221;, al medio del d&#237;a, &#8220;mediod&#237;a&#8221;). A lo largo de los tr&#243;picos, una vez por a&#241;o, en el momento del paso por el &lt;strong&gt;&#171;meridiano&#187;&lt;/strong&gt;, los rayos del sol caen verticalmente sobre la tierra, hay un &#8220;paso por el cenit&#8221;. Al norte y al sur de los tr&#243;picos, el sol no pasa jam&#225;s por el cenit; entre los tr&#243;picos, este pasaje tiene lugar dos veces. Este fen&#243;meno c&#243;smico permite definir los tr&#243;picos como los paralelos a lo largo de los cuales el sol para por el cenit al mediod&#237;a una vez y una sola en el curso del ciclo solar anual. (O, cambiando los puntos de referencia, en el curso de la rotaci&#243;n de la tierra alrededor del sol). Este ritmo ha sido descrito a menudo como &#8220;el movimiento aparente del sol&#8221;. En efecto, pasa por el cenit en el Ecuador el 21 de marzo, &#8220;equinoccio de marzo&#8221;, luego cada vez m&#225;s al norte hasta el 21 de junio, donde pasa por el cenit en el tr&#243;pico del norte, despu&#233;s pasa por el cenit cada vez m&#225;s al sur, para pasar de nuevo por el cenit en el Ecuador el 23 de septiembre (&#8220;equinoccio de septiembre&#8221;). Un movimiento sim&#233;trico en el lugar entre septiembre y marzo, en el hemisferio austral, con el paso del sol por el cenit en el tr&#243;pico sur el 22 de diciembre. En relaci&#243;n con los puntos de orientaci&#243;n terrestres, el lugar de paso por el cenit &#8220;se desplaza&#8221; por una ida y vuelta entre Ecuador y tr&#243;picos. El desplazamiento hacia el norte o el sur &#8220;se detiene&#8221; en alguna medida respectivamente los d&#237;as 21 de junio y 22 de diciembre. Por lo tanto, estas fechas son denominadas &#8220;solsticios&#8221; (de sol = sol, y stare = detenerse). Del mismo modo, sobre una referencia a este &#8220;movimiento&#8221; se basa la etimolog&#237;a de la palabra tr&#243;pico, del griego tropein, &#8220;torre&#8221;, &#8220;girar&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Un dominio clim&#225;tico.&lt;br&gt;
El aporte de &lt;strong&gt;&#171;energ&#237;a&#187;&lt;/strong&gt; solar a la atm&#243;sfera terrestre depende de la duraci&#243;n del d&#237;a y de la altura del sol por encima del horizonte. Entre los tr&#243;picos, el primero no es jam&#225;s d&#233;bil, y la segunda es muy fuerte. Tambi&#233;n los balances t&#233;rmicos (diferencia entre los aportes de calor por radiaci&#243;n solar y las p&#233;rdidas por radiaci&#243;n terrestre) son positivos por a&#241;o medio en la zona tropical (e incluso fuera de &#233;ste, alrededor del grado trig&#233;simo octavo norte y sur se invierten los balances). Las diferencias entre balances t&#233;rmicos son el motor mayor de una serie de movimientos verticales y horizontales de la atm&#243;sfera. La amplitud de los primeros es favorable para las precipitaciones. De este modo, las regiones intertropicales se caracterizan por climas c&#225;lidos y lluviosos en su conjunto. Es necesario sin embargo distinguir al menos dos tipos de clima entre los tr&#243;picos: &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Climas donde los contrastes estacionales de temperaturas son muy d&#233;biles, y donde los diferentes meses pueden ser todos considerados como &#8220;suaves&#8221; (precipitaciones superiores a la evapotranspiraci&#243;n potencial), aunque la abundancia pluvial var&#237;e algunas veces de modo muy sensible). Estos climas est&#225;n muy bien representados en las bajas latitudes. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Climas donde aparecen contrastes entre per&#237;odos h&#250;medos (en general durante el verano del hemisferio considerado) y per&#237;odos secos (en general durante el invierno del hemisferio involucrado). Los contrastes t&#233;rmicos se afirman tambi&#233;n, en particular con paroxismos t&#233;rmicos al final de la estaci&#243;n seca, alrededor de los equinoccios &#8220;de primavera&#8221;. La literatura (y las cartas) relativas a la clasificaci&#243;n mundial de los climas comportan ambig&#252;edades: o bien se denomina &#8220;climas ecuatoriales&#8221; a los primeros y &#8220;climas tropicales&#8221; en sentido estricto a los segundos, o bien se habla de &#8220;climas tropicales&#8221; a los dos tipos de climas. Conviene entonces precisar si se hace referencia a los &#8220;climas tropicales con estaci&#243;n seca y h&#250;meda alternadas&#8221;. Los climas tropicales stricto sensu est&#225;n bordeados por el lado polar: &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Por climas que son c&#225;lidos, pero presentan largas estaciones secas al oeste y en el centro masas continentales. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Por climas que conservan una larga y abundante estaci&#243;n lluviosa, pero comprenden una estaci&#243;n de enfriamiento invernal neta sobre las fachadas orientales de los continentes. De alguna manera, se puede decir que la &#8220;salida&#8221; del dominio tropical se hace &#8220;hacia lo seco&#8221; en el oeste y en el centro de los continentes, y en las latitudes relativamente d&#233;biles, &#8220;hacia lo fr&#237;o&#8221; en el este y en las m&#225;s altas latitudes. Tambi&#233;n el dominio de los climas tropicales se limita por debajo de los tr&#243;picos a las fachadas occidentales y el centro de los continentes, y a menudo m&#225;s all&#225; de las fachadas orientales. Esta disimetr&#237;a tuvo consecuencias considerables en la historia de los poblamientos. En una muy amplia medida, las lluvias de verano de las regiones tropicales y su notable extensi&#243;n hacia las latitudes medias al este de las masas continentales se deben al papel de los monzones de verano. La importancia de estas corrientes transecuatoriales del hemisferio en invierno hacia el hemisferio en verano en ciertas regiones del globo, principalmente en Asia del sudeste y del este, ha conducido generalmente a aplicarle la expresi&#243;n &#8220;clima de monz&#243;n&#8221;. Se trata de hecho de un clima tropical en sentido estricto tal como fue descrito m&#225;s arriba; es en particular ciertamente extenso, pero pertenece claramente a un tipo representado en lugares importantes de la zona intertropical alrededor de la &lt;strong&gt;&#171;Tierra&#187;&lt;/strong&gt; (Durand-Dast&#232;s F., 1990).
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; &#191;Un objeto geogr&#225;fico particular? De un modo m&#225;s expl&#237;cito que otros dominios de la geograf&#237;a mundial, &#8220;los tr&#243;picos&#8221; &#8211;una expresi&#243;n utilizada a menudo para designar las regiones entre los tr&#243;picos &#8211;fueron considerados como dotados de una personalidad particularmente afirmada, lo cual ha conducido a definir una &#8220;geograf&#237;a tropical&#8221;. En efecto, la expresi&#243;n tiene un doble sentido, bastante bien definido por Gilles Sautter (Sautter G., en: Durand-Lasserve et al., 1984). Una primera acepci&#243;n se basa en el hecho de que los profesionales de diferentes disciplinas, entre los cuales hay muchos ge&#243;grafos, &#8220;dan a la palabra tropical una significaci&#243;n fuerte (y que privilegia) la cascada de relaciones en cadena a partir de un hecho clim&#225;tico indiscutible, el calor asociado a la humedad estacional o permanente. Este punto de vista&#8230; fundamenta una primera acepci&#243;n dada a la expresi&#243;n geograf&#237;a tropical&#8221;. La cascada de relaciones se extiende a la vez a todos los aspectos de la naturaleza y &#8220;a todas las implicaciones del lado de lo humano, de las sociedades&#8230;&#8221; &#8220;Al tratarse de los ge&#243;grafos, el adjetivo tropical abarca al mismo tiempo una acepci&#243;n totalmente diferente&#8230; La geograf&#237;a tropical no es m&#225;s entonces un esclarecimiento dado a las cosas o una marcha espec&#237;fica, sino simplemente la pr&#225;ctica de un conjunto de ge&#243;grafos a quienes ciertos gustos, circunstancias o afinidades los condujeron a trabajar en &#193;frica, en Am&#233;rica Latina o en Asia. (Ellos) se conocen bien entre s&#237;, sufren las mismas presiones y comparten un cierto n&#250;mero de problemas existenciales&#8221;. Las pr&#225;cticas que se derivan de estas dos acepciones han conducido a la autonomizaci&#243;n de la &#8220;geograf&#237;a tropical&#8221;, m&#225;s preciso sin duda que para otros dominios que se distinguen a partir de criterios clim&#225;ticos. Paralelamente se produjo una institucionalizaci&#243;n, en particular en Francia; de este modo, el &#8220;centro de geograf&#237;a tropical&#8221; (CEGET) ocup&#243; durante mucho tiempo un lugar importante entre el peque&#241;o n&#250;mero de laboratorios propios de geograf&#237;a del CNRS [Centro Nacional de Investigaci&#243;n Cient&#237;fica]. Pero otros pa&#237;ses y las instituciones internacionales tienen tambi&#233;n capitaciones centradas en la geograf&#237;a de los tr&#243;picos. La pertinencia de las pr&#225;cticas ligadas a esta institucionalizaci&#243;n fue objeto de cr&#237;ticas que se extendieron a la noci&#243;n misma de geograf&#237;a tropical. En particular, un cierto n&#250;mero de ge&#243;grafos que trabajan sobre regiones que incluyen dominios &#8220;tropicales&#8221; insistieron sobre la idea de que nociones socioecon&#243;micas, como la de &#8220;Tercer Mundo&#8221; o &#8220;desarrollo&#8221; sugieren grillas de an&#225;lisis m&#225;s pertinentes. Algunas discusiones activas sobre estos temas tuvieron eco en revistas de geograf&#237;a en los a&#241;os 1980/90. (Ver por ejemplo el informe de un debate en &#8220;L'Espace G&#233;ographique&#8221; [&#8220;El espacio geogr&#225;fico&#8221;] N&#186; 4 de 1984). Estos debates tienen una relaci&#243;n m&#225;s o menos directa con discusiones que giraron en torno a apreciaciones de conjunto referidas a &#8220;los tr&#243;picos&#8221;. En Francia se centraron en gran medida en la obra de Pierre Gourou y en un cambio de perspectiva realizado por este autor, desde una visi&#243;n muy pesimista del &#8220;mundo tropical&#8221; en sus &#8220;Pa&#237;ses tropicales&#8221; de 1947, a una presentaci&#243;n m&#225;s matizada en su libro titulado significativamente &#8220;Tierras de buena esperanza. El mundo tropical&#8221;, publicado en 1982. Las cuestiones epistemol&#243;gicas en torno al mundo tropical retienen a&#250;n la curiosidad y suscitan debates (Bruneau 2006; Clayton and Bowd, 2006).&lt;br&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Fran&#231;ois Durand-Dastes&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Bruneau M. 2006 Les g&#233;ographes fran&#231;ais et le tropicalit&#233;, &#224; propos de l'Asie des moussons. L'espace g&#233;ographique. 200-3, p. 193-207.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Clayton D., Bowd G. 2006 Geography, tropicality and post colonialism : anglophone and francophone readings of the work of Pierre Gourou. L'espace g&#233;ographique. 2006-3 p 208-221.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Durand-Dast&#232;s F ; 1990. Fluides en mouvement, la dynamique des climats. IN Brunet R., Dollfus O. (dir. de) Mondes nouveaux. G&#233;ographie Universelle Tome 1 ; Paris ; Hachette-Reclus p. &#171; 324-335.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Durand-Lasserve A ; Doumenge JP ; Sautter G. ; Dollfus O. ; Durand-Dast&#232;s F.Langlet Quach T. ; &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Bonnemaison J. 1984 G&#233;ographie tropicale et g&#233;ographie du Tiers Monde. L'espace g&#233;ographique. 1984- 4, p 338-352
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Gourou P 1947 Les pays tropicaux : principes d'une g&#233;ographie humaine et &#233;conomique. Par&#237;s, PUF.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Gourou P. 1982 Terres de bonne esp&#233;rance Le monde tropical. Par&#237;s, Plon, 456 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Zones humides</title>
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		<dc:date>2013-05-10T21:23:31Z</dc:date>
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		<dc:language>fr</dc:language>
		<dc:creator>L. G.-G.</dc:creator>


		<dc:subject>Milieu</dc:subject>
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		<dc:subject>Ressource</dc:subject>
		<dc:subject>Littoral</dc:subject>
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		<dc:subject>Zones humides</dc:subject>

		<description>Les zones humides sont des zones de transition, des lisi&#232;res entre le milieu terrestre et le milieu aquatique. Cette position d'interface engendre des variations constantes de ces zones dans l'espace et le temps, mais aussi une infinit&#233; de types selon les milieux terrestres et aquatiques concern&#233;s. Leurs caract&#233;ristiques majeures sont la pr&#233;sence d'eau, au moins une partie de l'ann&#233;e, la pr&#233;sence de sols hydromorphes et la pr&#233;sence d'une v&#233;g&#233;tation hygrophile, (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot122" rel="tag"&gt;Milieu&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot123" rel="tag"&gt;Territoire&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot158" rel="tag"&gt;Ressource&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot180" rel="tag"&gt;Littoral&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot645" rel="tag"&gt;Environnement&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot727" rel="tag"&gt;Polder&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot738" rel="tag"&gt;Zones humides&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Les zones humides sont des zones de transition, des lisi&#232;res entre le milieu terrestre et le milieu aquatique. Cette position d'interface engendre des variations constantes de ces zones dans l'espace et le temps, mais aussi une infinit&#233; de types selon les milieux terrestres et aquatiques concern&#233;s. Leurs caract&#233;ristiques majeures sont la pr&#233;sence d'eau, au moins une partie de l'ann&#233;e, la pr&#233;sence de sols hydromorphes et la pr&#233;sence d'une v&#233;g&#233;tation hygrophile, adapt&#233;e &#224; la submersion ou &#224; des sols satur&#233;s d'eau. Il existe de multiples classifications des zones humides. Les zones humides font l'objet d'une attention croissante depuis la seconde moiti&#233; du XXe si&#232;cle, notamment pour leur grande biodiversit&#233;. Ne couvrant que 6,4 % de la surface des continents, elle h&#233;bergent environ 12 &#224; 15 % de la faune mondiale. En France, sur 3 % du territoire, elles accueillent approximativement 30 % des esp&#232;ces v&#233;g&#233;tales remarquables et prot&#233;g&#233;es et la moiti&#233; des esp&#232;ces d'oiseaux.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Au-del&#224; d'une description strictement physique, les zones humides ont fait l'objet de qualifications successives et &#233;volutives. Les zones humides ont &#233;t&#233; d&#233;finies pour la premi&#232;re fois &#224; l'&#233;chelle mondiale dans la Convention internationale de Ramsar de 1971. Cette premi&#232;re d&#233;finition, d'orientation naturaliste, &#233;tait largement centr&#233;e sur l'avifaune fr&#233;quentant ces milieux. En France, il faudra attendre 1992 pour qu'une r&#233;f&#233;rence explicite soit faite aux zones humides dans le droit de l'&lt;strong&gt;&#171; environnement &#187;&lt;/strong&gt;, avec la loi sur l'eau qui les d&#233;finit, et les prot&#232;ge en partie face &#224; des travaux d'ass&#232;chement et de drainage. Un premier inventaire en 12 types a &#233;t&#233; r&#233;alis&#233; dans le cadre des SDAGE ; la classification plus r&#233;cente de l'IFEN et de l'Observatoire national des zones humides propose 11 types de zones humides en milieu doux et 6 en milieu sal&#233; ou saum&#226;tre . Les anciennes zones humides transform&#233;es, tels les &lt;strong&gt;&#171; polders &#187;&lt;/strong&gt;, ne sont plus consid&#233;r&#233;es comme telles.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Mais ce n'est qu'au d&#233;but du XXIe si&#232;cle que le statut de ces zones sera clarifi&#233; : la Loi sur le D&#233;veloppement des Territoires Ruraux (LDTR) de 2005 reconna&#238;t en effet la pr&#233;servation et la gestion durable des zones humides comme d'int&#233;r&#234;t g&#233;n&#233;ral et leur conf&#232;re divers fonctions : patrimoniales (biodiversit&#233;), paysag&#232;res, hydrologiques (pr&#233;vention des &lt;strong&gt;&#171; risques &#187;&lt;/strong&gt; d'inondation et pr&#233;servation de la qualit&#233; de l'eau) et &#233;conomiques (richesse de leurs &lt;strong&gt;&#171; ressources &#187;&lt;/strong&gt; animales, v&#233;g&#233;tales et min&#233;rales). De surcro&#238;t, la LDTR &#233;nonce des crit&#232;res aidant &#224; mieux faire appliquer la loi sur l'eau, en rapport avec la pr&#233;sence de sols hydromorphes, de plantes hygrophiles et de niveaux de submersion. Dans le m&#234;me &#233;lan, la LEMA (loi sur l'eau et les milieux aquatiques) pousse, depuis 2006, &#224; la pr&#233;servation, la restauration et l'am&#233;lioration de la gestion des milieux aquatiques et humides. On est ainsi pass&#233; en trente-cinq ans d'une reconnaissance de la valeur &#233;cologique des zones humides &#8211; en tant qu'habitats des oiseaux d'eau &#8211; &#224; une reconnaissance de leur valeur g&#233;n&#233;rale et, par cons&#233;quent, de la pluralit&#233; de leurs fonctions. Ce passage d'une d&#233;finition naturo-centr&#233;e &#224; une reconnaissance plus anthropocentr&#233;e devrait a priori conduire &#224; une pr&#233;servation plus op&#233;rationnelle.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Depuis les ann&#233;es 1960/70, les scientifiques suivent de pr&#232;s ces milieux dans l'ensemble du monde et d&#233;noncent leur r&#233;gression g&#233;n&#233;ralis&#233;e, sous l'effet notamment des transformations anthropiques : les zones humides auraient recul&#233; de moiti&#233; au cours du XXe si&#232;cle. En France, les scientifiques ont lanc&#233; un cri d'alarme en 1990 &#8211; montrant que 9 zones humides sur 10 avaient &#233;t&#233; d&#233;truites ou d&#233;grad&#233;es depuis 1960 &#8211;, ce qui a pouss&#233; l'&#233;tat fran&#231;ais &#224; agir tant dans le domaine scientifique (&quot;plan national de recherche sur les zones humides&quot;) que l&#233;gislatif (&#233;volution de la l&#233;gislation, d&#233;j&#224; mentionn&#233;e) et pratique (cr&#233;ation de &quot;p&#244;les-relais&quot; d'&#233;tude et de suivi). Les atteintes aux zones humides ont l&#233;g&#232;rement diminu&#233; ult&#233;rieurement, les pertes et d&#233;gradations de ce milieu &#233;tant pass&#233;es &#224; 56 % entre 1990 et 2000 et &#224; 48 % entre 2000 et 2010, selon une enqu&#234;te nationale &#224; dire d'experts. Toutefois, on observait, en 2000, que la pression exerc&#233;e sur les zones humides par les activit&#233;s et les implantations humaines restait forte &#224; tr&#232;s forte dans plus de la moiti&#233; des cas, notamment dans les zones humides m&#233;diterran&#233;ennes, tr&#232;s touch&#233;es par le tourisme, et dans les zones humides des vall&#233;es alluviales, en proie &#224; l'urbanisation. De fa&#231;on g&#233;n&#233;rale, les zones humides de milieux doux &#233;taient en 2000 en moins bon &#233;tat que les zones humides sal&#233;es et saum&#226;tres, du fait d'ass&#232;chements, de modifications dans la gestion des eaux et d'une alt&#233;ration de la qualit&#233; de l'eau. Dans la d&#233;cennie 2000-2010, le littoral atlantique a &#233;t&#233; particuli&#232;rement fragilis&#233; sous l'effet d'une intensification de l'agriculture et de l'urbanisation et de nombreuses temp&#234;tes et inondations.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En r&#233;ponse &#224; ces pertes et d&#233;gradations p&#233;rennes de zones humides et au fil des avanc&#233;es l&#233;gislatives, 70 % de la surface des zones humides ont &#233;t&#233; progressivement prot&#233;g&#233;s en France. Les zones humides de vall&#233;es alluviales restent les moins bien prot&#233;g&#233;es au contraire des zones humides littorales, notamment m&#233;diterran&#233;ennes. Les mesures de protection de niveau international (site Ramsar) ou europ&#233;en (les ZPS et ZSC de Natura 2000) y couvrent des surperficies plus importantes que les mesures de niveau national (propri&#233;t&#233;s du Conservatoire du littoral, r&#233;serve naturelle, parc naturel r&#233;gional, parc national etc.). Les protections contractuelles de zones humides couvrent par ailleurs des superficies plus importantes que les mesures r&#233;glementaires et fonci&#232;res. In fine, des faiblesse demeurent dans la protection de ce milieu : la voie contractuelle de gestion des sites Natura 2000 ne leur est pas la plus favorable, de m&#234;me que l'application peu contraignante de la Convention de Ramsar ou le poids des grands enjeux &#233;conomiques (extensions portuaires par exemple), m&#234;me en Zone de Protection Sp&#233;ciale (Directive europ&#233;enne Oiseaux de 1979). Le dernier &quot;plan national d'action&quot; en leur faveur consid&#233;rait que les zones humides demeuraient, en 2010, parmi les milieux naturels les plus d&#233;grad&#233;s et les plus menac&#233;s de France.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De nos jours, leur protection s'op&#232;re de plus en plus dans le cadre de politiques g&#233;n&#233;rales concernant le d&#233;veloppement durable, la biodiversit&#233;, les trames verte et bleue ou le changement global. C'est par exemple comme fournisseurs de services &#233;cosyst&#233;miques que celles-ci sont d&#233;sormais &#233;tudi&#233;es : l'acquisition et l'entretien de 20 000 ha de nouvelles zones humides propos&#233;s par les experts du Grenelle de l'Environnement se justifierait ainsi par la valeur des fonctions et b&#233;n&#233;fices rendus par ces milieux, valeur de 2 &#224; 4,5 fois sup&#233;rieure &#224; leur co&#251;t d'achat. Au plan &#233;conomique, une forte &#233;volution des regards s'est en effet op&#233;r&#233;e : par exemple, les zones humides &lt;strong&gt;&#171; littorales &#187;&lt;/strong&gt; sont moins transform&#233;es que dans les si&#232;cles pr&#233;c&#233;dents, en m&#234;me temps que se d&#233;veloppent des actions de valorisation &#224; travers le renouveau de la saliculture ou des &#233;levages rustiques, l'essor du tourisme de nature ou du tourisme patrimonial. Ce changement de regard tient entre autres &#224; la multiplication des &#233;valuations &#233;conomiques de ces milieux : &#224; l'&#233;chelle mondiale, les valeurs les plus &#233;lev&#233;es ont &#233;t&#233; conf&#233;r&#233;es aux fonctions r&#233;cr&#233;atives et d&#233;fensives des zones humides et, globalement, aux zones humides littorales (vasi&#232;res, mangroves, schorres).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ainsi, apr&#232;s des si&#232;cles de repr&#233;sentations n&#233;gatives, les regards port&#233;s sur les zones humides ont radicalement &#233;volu&#233; depuis les ann&#233;es 1970, sous un angle initialement &#233;cologique mais de plus en plus global et soci&#233;tal : autrefois simple &lt;strong&gt;&#171; milieu &#187;&lt;/strong&gt;, les zones humides sont devenues des &lt;strong&gt;&#171; territoires &#187;&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Bibliographie&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Anonyme, 2009, Zones humides Infos, n&#176; 66 (Fonctions et services rendus par les zones humides), 24 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Barnaud G., Fustec E., 2007, Conserver les zones humides. Pourquoi ? Comment ?, Editions Quae / Educagri, Dijon, 295 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Comit&#233; interminist&#233;riel de l'&#233;valuation des politiques publiques, Commissariat au Plan, 1994, Les zones humides. Rapport d'&#233;valuation coordonn&#233; par Bernard P. pour le Premier Ministre, Paris, La documentation fran&#231;aise, 392 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Commissariat g&#233;n&#233;ral au D&#233;veloppement Durable, 2010, &#201;valuation &#233;conomique des services rendus par les zones humides, &#201;tudes &amp; documents, n&#176; 23, 50 p., &lt;a href='http://www.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/ED23c-2.pdf' class='spip_out' rel='nofollow' &gt;http://www.developpement-durable.go...&lt;/a&gt;
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Donadieu P. (dir.), 1996, Paysages de marais, Paris, J.-P. de Monza, 199 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Verger F., 2009, Zones humides du littoral fran&#231;ais, Paris, Belin, 446 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Biosfera</title>
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		<description>La biosfera puede definirse, &#8220;del modo m&#225;s simple, como la regi&#243;n del planeta en la cual la vida es posible y que comprende al conjunto de seres vivientes&#8221;, seg&#250;n Fran&#231;ois Ramade (2002). El concepto, como el de ecosistema, ha dado a la ecolog&#237;a su dimensi&#243;n de ciencia global del &#171;medio ambiente.&#187; Los ge&#243;grafos se percataron curiosamente poco de esto fuera del c&#237;rculo de los bioge&#243;grafos (BRAQUE, 1988, ROUGERIE, 1988). Incluso esta atenci&#243;n fue retomada en el per&#237;odo reciente. De (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot407" rel="tag"&gt;Tierra&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot529" rel="tag"&gt;biomas&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot687" rel="tag"&gt;Medio ambiente&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot737" rel="tag"&gt;Biosfera&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La biosfera puede definirse, &#8220;del modo m&#225;s simple, como la regi&#243;n del planeta en la cual la vida es posible y que comprende al conjunto de seres vivientes&#8221;, seg&#250;n Fran&#231;ois Ramade (2002). El concepto, como el de ecosistema, ha dado a la ecolog&#237;a su dimensi&#243;n de ciencia global del &lt;strong&gt;&#171;medio ambiente.&#187;&lt;/strong&gt; Los ge&#243;grafos se percataron curiosamente poco de esto fuera del c&#237;rculo de los bioge&#243;grafos (BRAQUE, 1988, ROUGERIE, 1988). Incluso esta atenci&#243;n fue retomada en el per&#237;odo reciente. De este modo, del Diccionario del Medio Ambiente escrito por los ge&#243;grafos y coordinado por Yvette VEYRET, 2007: varias entradas est&#225;n consagradas a la biodiversidad, pero la biosfera est&#225; ausente. El t&#233;rmino est&#225; sin embargo entre aquellos que han tomado en la actualidad todo su lugar en el debate social alrededor de los temas medioambientales, debate en el cual la disciplina entiende que no est&#225; ausente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; La biosfera, concepto central de las aproximaciones globales en ecolog&#237;a
La biosfera remit&#237;a, seg&#250;n el ge&#243;logo austr&#237;aco Eduard SUESS (1875) que forj&#243; el t&#233;rmino, a las nociones complementarias de litosfera, de atm&#243;sfera y de hidrosfera, pero ella permanec&#237;a est&#225;tica. La palabra s&#243;lo es verdaderamente conceptualizada con la publicaci&#243;n, en 1926, de &#8220;La biosfera&#8221; del geoqu&#237;mico Vladimir Ilitch VERNADSKY (DROUIN, 1993). &#201;l subraya, en una perspectiva evolucionista, la &#8220;biologizaci&#243;n&#8221; del planeta &lt;strong&gt;&#171;Tierra&#187;&lt;/strong&gt;, a la cual el desarrollo de la vida la vuelve cada vez m&#225;s &#8220;habitable&#8221;. Si tenemos en cuenta las interacciones entre los seres vivos y los componentes f&#237;sico-qu&#237;micos del medio en el cual viven, VERNADSKY pone el acento en el hecho de que la biosfera constituye un sistema din&#225;mico en el cual los organismos vivientes, considerados como &#8220;transformadores que cambian los rayos c&#243;smicos en energ&#237;a activa&#8221; (citado por MATAGNE, 2002), desempe&#241;an un papel pivote. De este modo &#233;l mostr&#243;, de manera pionera, la funci&#243;n esencial jugada por la cobertura vegetal en el clima y su evoluci&#243;n, subrayando la importancia de las formaciones forestales. La perspectiva trazada por VERNADSKY inspir&#243; mucho a los cient&#237;ficos y a los fil&#243;sofos que promovieron las aproximaciones globalizantes de la ecolog&#237;a, aproximaciones en las cuales el medio ambiente f&#237;sico, los seres vivientes y el hombre tienen partes vinculadas. En el momento en el que se constituye la cuesti&#243;n social del medio ambiente, el concepto de biosfera fue adoptado por las aproximaciones hol&#237;sticas que consideran el sistema complejo tan reconocido como superior a la suma de las partes que lo constituyen. As&#237; lo plantea el fil&#243;sofo Jacques GRINEWALD (2006), quien funda la historia de la humanidad en la de la biosfera en un art&#237;culo con t&#237;tulo evocador: &#8220;la revoluci&#243;n industrial en la escala de la historia humana de la biosfera&#8221;. En estas perspectivas se han preferido otros t&#233;rminos al de biosfera, como la exosfera o incluso el concepto m&#225;s discutido Gaia del geof&#237;sico James LOVELOCK y de la microbi&#243;loga Lynn MARGULIS. Ellos van incluso m&#225;s all&#225;, al considerar la biosfera como viviente. En 2010, a&#241;o de la biodiversidad, al volver a centrar el debate sobre el porvenir de la coevoluci&#243;n de la humanidad y la biosfera, l'UICN, la Uni&#243;n Internacional para la Conservaci&#243;n de la Naturaleza, desea promover una &#8220;&#233;tica de la biosfera&#8221;. Esto se funda, seg&#250;n Patrick BLANDIN (2010), sobre &#8220;la exigencia de buscar los mejores medios de asegurar la sostenibilidad y la adaptabilidad de la biosfera&#8221;. &#8220;Con este prop&#243;sito, y para reforzar su propia capacidad de adaptaci&#243;n&#8221;, agrega el autor, &#8220;la humanidad debe ocuparse de mantener su potencial de diversificaci&#243;n cultural&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; La cuesti&#243;n de la organizaci&#243;n espacial de la biosfera. En estos debates, la geograf&#237;a puede aportar su capacidad para rendir cuenta de la disposici&#243;n de la biodiversidad, de las modulaciones espaciales de los cambios que afectan a la biosfera. Cl&#225;sicamente, la vegetaci&#243;n que constituye lo esencial de la biomasa (la otra parte es la fauna) fue utilizada como indicadora de esta geograf&#237;a de la biosfera. La geograf&#237;a bot&#225;nica, la &#8220;geograf&#237;a de las plantas&#8221;, disciplina de la cual Alexandre Von HUMBOLDT dec&#237;a en su discurso de 1805 que s&#243;lo exist&#237;a hasta entonces &#8220;el nombre&#8221;, tuvo su momento de gloria dando nacimiento al mismo tiempo a la geograf&#237;a moderna y a la ecolog&#237;a. Todo pasa como si, hoy en d&#237;a, la cuesti&#243;n de la repartici&#243;n espacial de la vegetaci&#243;n no tuviera m&#225;s que un inter&#233;s secundario, puesto que los grandes rasgos y las grandes reglas ser&#237;an en ese caso desconocidos. Los diversos sistemas de clasificaci&#243;n describen de este modo la vegetaci&#243;n como un mosaico de unidades homog&#233;neas discretas que coinciden con las estaciones de las cuales se supone que reflejan las caracter&#237;sticas ecol&#243;gicas, y se re&#250;nen, por encajamiento de escalas, en unidades de mayor tama&#241;o, hasta los &lt;strong&gt;&#171;biomas&#187;&lt;/strong&gt; y la biosfera misma. Ahora bien, estos grandes rasgos se revelan m&#225;s inciertos de lo que parece y los modelos espaciales heredados, tomados al pie de la letra, son fuentes de imprecisiones, incluso de contrasentidos.
Establecidos en otros contextos, con otros esquemas de pensamiento y otros objetivos que no son los que perseguimos en este comienzo del siglo XXI, estos modelos espaciales merecen ser seriamente desempolvados, adaptados o transformados para responder a las cuestiones sobre las cuales somos interpelados desde que la inquietud sobre el estado del medio ambiente terrestre sorprendi&#243; a nuestras sociedades. Uno puede por ejemplo interrogarse seriamente sobre la utilidad de conservar en el mismo estado un planisferio de los grandes biomas terrestres, que no es ni m&#225;s ni menos que un mito, puesto que representa los &lt;strong&gt;&#171;paisajes&#187;&lt;/strong&gt; vegetales tales como habr&#237;an existido si la humanidad no hubiera estado all&#237;&#8230; y si el clima hubiera permanecido inmutable desde que ella apareci&#243;&#8230; y si la lista de esos paisajes vegetales hubiera sido interrumpida de una vez por todas hace algunos millares de a&#241;os. Los estudios de paleobiogeograf&#237;a dicen con certeza que ese pasado m&#237;tico no existi&#243; y, en el futuro, aun cuando la humanidad misma desapareciera, jam&#225;s la biosfera tendr&#225; ese aspecto. La vegetaci&#243;n no es una simple calcoman&#237;a del medio: la combinaci&#243;n de ecosistemas que constituyen la biosfera no coincide necesariamente y en los detalles con la estructura espacial de la vegetaci&#243;n, ya se trate de la que es directamente perceptible en la fisonom&#237;a de la vegetaci&#243;n o bien de la que, m&#225;s sutil, surge del relevamiento preciso de las especies de la flora. Las dos estructuras no son, generalmente, de la misma escala, y los procesos que las implementan y las hacen evolucionar s&#243;lo son parcialmente de la misma naturaleza. La correspondencia vegetaci&#243;n&#8211;medio, esta &#8220;teor&#237;a del reflejo&#8221; (la vegetaci&#243;n es el reflejo del medio, reflejo tanto m&#225;s fiel cuanto m&#225;s haya tenido en cuenta el conjunto de especies que la constituyen), no se da por s&#237; sola de este modo. M&#225;s modestamente, se puede enunciar que las variaciones observadas en el tapiz vegetal son reveladoras de algunos procesos biol&#243;gicos y ecol&#243;gicos de escalas y temporalidades variadas (procesos cuyo conjunto constituye los ecosistemas); c&#243;mo ellas son reveladoras de las pr&#225;cticas de las sociedades humanas en el medio (ALEXANDRE et GENIN, 2010). Redefinidas de este modo sus reglas, la geograf&#237;a de la cobertura vegetal puede incluso contribuir &#250;tilmente a dibujar una tabla geogr&#225;fica en perpetua redefinici&#243;n de la biosfera.&lt;/p&gt; &lt;p&gt; Las reservas de la biosfera, territorios de experimentaci&#243;n del desarrollo sostenible
La noci&#243;n de biosfera fue popularizada y, adem&#225;s, a partir de 1976, por la creaci&#243;n de la UNESCO de la red de las &#8220;reservas de la biosfera&#8221;. &#201;stas ocupan un lugar original en la geograf&#237;a de los espacios naturales protegidos (DEPRAZ, 2008) en la medida en que pueden ser definidos como territorios de experimentaci&#243;n de las ideas desarrolladas por la comunidad cient&#237;fica agrupada en los organismos o los programas internacionales de protecci&#243;n de la naturaleza. Resultan de la reflexi&#243;n lanzada por la conferencia organizada por la UNESCO con la colaboraci&#243;n de la UICN en septiembre de 1968 en Par&#237;s sobre las &#8220;bases cient&#237;ficas de la utilizaci&#243;n racional y de la conservaci&#243;n de los recursos de la biosfera&#8221;, reflexi&#243;n continuada a partir de 1971 en el marco del programa Man and Biosphere [Hombre y Biosfera] (MAB-UNESCO). El objetivo central del programa MAB-UNESCO era la creaci&#243;n de reservas de biosfera que no fueran conjuntos de naturaleza &#8220;puestos bajo vidrio&#8221;, sino espacios donde las actividades econ&#243;micas fueran conciliadas con la posibilidad de renovaci&#243;n de los recursos naturales (aunque fuera concedida, a los defensores de la naturaleza protegida de las perturbaciones humanas, la necesidad de una zona &#8220;central&#8221;, estrictamente consagrada a la protecci&#243;n y a la investigaci&#243;n). Esta conciliaci&#243;n ser&#237;a el compromiso de mejorar el bienestar de las poblaciones locales. Se reconoce aqu&#237; lo que la UICN design&#243; en 1980 bajo la expresi&#243;n de desarrollo sostenible, expresi&#243;n que se conoci&#243; a partir del &#233;xito que tuvo el doble contexto de los replanteos ideol&#243;gicos ligados al hundimiento del bloque sovi&#233;tico y al incremento de las inquietudes medioambientales.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Referencias bibliogr&#225;ficas:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; ALEXANDRE F., GENIN A., 2010. - Les niveaux d'organisation du couvert v&#233;g&#233;tal, question g&#233;ographique et &#233;cologique. G&#233;opoint 2010 : Les &#233;chelles pour les g&#233;ographes et pour les autres (Groupe Dupont et UMR ESPACE, Universit&#233; d'Avignon et des Pays de Vaucluse : 3 et 4 juin 2010), 6 p &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; BLANDIN P., 2010. &#8211; Biodiversit&#233;. L'avenir du vivant. Par&#237;s: Albin Michel (col. Biblioth&#232;que Sciences), 260 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; BRAQUE R., 1988. - Biog&#233;ographie des Continents. Par&#237;s: Masson, 470 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; DEPRAZ S., 2008. &#8211; G&#233;ographie des espaces naturels prot&#233;g&#233;s. Gen&#232;se, principes et enjeux territoriaux. Par&#237;s: Armand Colin (col. U), 320 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; DROUIN J.-M., 1993. - L'&#233;cologie et son histoire. Paris : Flammarion (col. Champs), 213 p. [Texto publicado en 1991 con el t&#237;tulo R&#233;inventer la Nature, aux &#233;ditions Descl&#233;e de Brouwer]. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; GRINEWALD J., 2006. &#8211; La r&#233;volution industrielle &#224; l'&#233;chelle de l'histoire humaine de la biosph&#232;re, Revue europ&#233;enne des sciences sociales, Tomo XLIV (2006), 134 139-167. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; MATAGNE P., 2002. - Comprendre l'&#233;cologie et son histoire. Par&#237;s / Lausana: Delachaux et Niestl&#233;, 208 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; RAMADE F., 2002 (2 ed.). - Dictionnaire encyclop&#233;dique de l'&#201;cologie et des Sciences de l'Environnement. Par&#237;s: Dunod, 1075 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; ROUGERIE G., 1988. &#8211; G&#233;ographie de la biosph&#232;re. Par&#237;s: Armand Colin (col. U), 288 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; SUESS E., 1875.- Die Entstehung der Alpen. Viena: W. Braum&#252;ller, 168 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Vernadsky W.I., 1926; 2002 para la edici&#243;n francesa (de bolsillo).- La biosph&#232;re. Par&#237;s: Le Seuil (col. Points Sciences), 277 p &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; VEYRET Y. ed., 2007. - Dictionnaire de l'Environnement. Par&#237;s: Armand Colin, 404 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Este</title>
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		<dc:creator>D.E.</dc:creator>


		<dc:subject>latitudes</dc:subject>
		<dc:subject>Lugar</dc:subject>
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		<dc:subject>Este</dc:subject>

		<description>Es uno de los puntos cardinales. Su uso en la lengua corriente sobrepasa ampliamente su simple y corta definici&#243;n. Adem&#225;s, parece ser un punto un poco m&#225;s cardinal que los otros. El este, por donde sale el sol, tiene importancia en muchos universos simb&#243;licos de todas las &#233;pocas, desde el Imperio del Sol Levante hasta los cultos solares del Egipto antiguo. Uno se orienta en relaci&#243;n con el este. Es tambi&#233;n una direcci&#243;n fundamental del fen sui. El este cambi&#243;, de un sentido religioso (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot680" rel="tag"&gt;continente&lt;/a&gt;, 
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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Es uno de los puntos cardinales. Su uso en la lengua corriente sobrepasa ampliamente su simple y corta definici&#243;n. Adem&#225;s, parece ser un punto un poco m&#225;s cardinal que los otros. El este, por donde sale el sol, tiene importancia en muchos universos simb&#243;licos de todas las &#233;pocas, desde el Imperio del Sol Levante hasta los cultos solares del Egipto antiguo. Uno se orienta en relaci&#243;n con el este. Es tambi&#233;n una direcci&#243;n fundamental del fen sui. El este cambi&#243;, de un sentido religioso particular en toda Europa y la Cuenca Mediterr&#225;nea -puesto que indica a los creyentes de las religiones del Libro la direcci&#243;n de Jerusal&#233;n- para unos, a La Meca para otros: esto condiciona principalmente la orientaci&#243;n de varias iglesias de la Cristiandad latina europea, cuyo coraz&#243;n est&#225; dirigido hacia el este. En las &lt;strong&gt;&#171;latitudes&#187;&lt;/strong&gt; altas y medias, la circulaci&#243;n atmosf&#233;rica dominante se da de oeste a este, lo cual tiene consecuencias tanto sobre la orientaci&#243;n de las casas, como sobre la distribuci&#243;n de las precipitaciones en la escala de un macizo o de un &lt;strong&gt;&#171;continente&#187;&lt;/strong&gt;; las vertientes o fachadas este son, en estas latitudes, menos h&#250;medas que sus hom&#243;logas occidentales. &lt;br&gt;
Lugar: si un &lt;strong&gt;&#171;lugar&#187;&lt;/strong&gt; no puede ser, en sentido absoluto, considerado como &#8220;al este&#8221;, el t&#233;rmino es, sin embargo, ampliamente empleado para designar conjuntos geogr&#225;ficos en todas las escalas. Se trata entonces, bien entendido, de designar, en un sistema relativo, comarcas que se encuentran al este de un lugar reconocido como central. L&#237;mites: los l&#237;mites orientales del este son algunas veces evidentes (este de Francia, &#193;frica del Este), otras veces indeterminados (&#191;all&#237; donde se acaba el este de la regi&#243;n parisina?). Acepciones pol&#237;ticas: en el contexto espec&#237;fico de la guerra fr&#237;a, el t&#233;rmino fue usado de un modo considerable, y la confrontaci&#243;n Este-Oeste marc&#243; las relaciones internacionales durante decenios. Mosc&#250; y Washington tomaron Europa como postura central, de all&#237; el uso r&#225;pidamente expandido de la expresi&#243;n &#8220;Pa&#237;s del Este&#8221; para designar en la lengua corriente &#8211;desde Estados Unidos hasta Europa occidental liberal- los pa&#237;ses europeos del campo socialista. El Este era tanto m&#225;s evidentemente asignado, en ese campo que se recuperaba para Berl&#237;n, en la escala urbana, a la divisi&#243;n entre un Oeste liberal y un Este comunista. Sin embargo, nunca se hablaba de &#8220;pa&#237;s del Oeste&#8221; sino de Europa Occidental. Este empleo anclado en un contexto geopol&#237;tico preciso no sobrevivi&#243; a la desaparici&#243;n del bloque comunista. Los &#8220;Pa&#237;ses del Este&#8221; y la &#8220;Europa del Este&#8221; naufragaron, dejando lugar a Europa central y oriental, t&#233;rminos menos cargados de recuerdos de la confrontaci&#243;n Este-Oeste. Se vio florecer de este modo la expresi&#243;n deliciosamente parad&#243;jica de &#8220;ex pa&#237;ses del Este&#8221;.&lt;br&gt;
El Este est&#225; cargado de connotaciones particulares en el mundo ruso. Desempe&#241;a un papel simb&#243;lico de espacio pionero &#8211;el &#8220;durante&#8221; del Oeste americano-, y esto ocurre desde el siglo XVI. La gran avenida que abandona Mosc&#250; hacia el Este se llama desde la &#233;poca sovi&#233;tica la Calzada de los Entusiastas, ellos prestos a partir hacia el lejano Este para poner en valor los inmensos espacios situados entre el Ural y el Pac&#237;fico. Pero es tambi&#233;n, vista desde la Rusia central, la direcci&#243;n simb&#243;lica de la deportaci&#243;n y la relegaci&#243;n, desde la &#233;poca zarista hasta el siglo XX incluido. La realidad de la geograf&#237;a de la concentraci&#243;n sovi&#233;tica era ciertamente mucho m&#225;s compleja, el Gulag menos oriental de lo que se pudo decir (Brunet 1981), pero los campos m&#225;s emblem&#225;ticos, los m&#225;s temidos eran los del Extremo Oriente (principalmente la Kolyma descrita por V. Chalamov). En los conflictos del Cercano Oriente, la guerra de 1948 condujo a la formaci&#243;n de una Jerusal&#233;n este &#225;rabe netamente distinta del resto de la ciudad, que pasa sucesivamente desde el control jordano al israelita. El Este de la ciudad es aqu&#237; el lugar de tensiones y de confrontaciones violentas, en un fondo religioso mayor, puesto que all&#237; se hallan el Muro de los Lamentos, la Explanada de las Mezquitas y el Santo Sepulcro. &lt;br&gt;
Este y: una s&#237;ntesis redactada en franc&#233;s traduce aqu&#237;, seguramente m&#225;s que para la mayor parte de las entradas de la enciclopedia Hyperg&#233;o, los l&#237;mites del uso franc&#243;fono de un t&#233;rmino. En franc&#233;s, en efecto, el Este y el &lt;strong&gt;&#171;Oriente&#187;&lt;/strong&gt; son cosas distintas. Ahora bien, en alem&#225;n (Ost), en ruso (&#1042;&#1086;&#1089;&#1090;&#1086;&#1082;-Vostok), en ingl&#233;s (East), [NT: en espa&#241;ol (este)], el t&#233;rmino este es utilizado indiferentemente para designar el punto cardinal y el Oriente nacido de la imaginaci&#243;n europea. &#161;Este oriente de los occidentales, que ha suscitado pasiones, curiosidades y descubrimientos desde hace siglos, hasta el punto de lograr la creaci&#243;n de una disciplina espec&#237;fica, el orientalismo (analizado por E. Said), corresponde a un espacio que se extiende desde Marruecos hasta Asia oriental! Hace m&#225;s referencia a la representaci&#243;n occidental de la alteridad, de un Este/Oriente visto como fascinante, complejo e indescifrable, que a una delimitaci&#243;n argumentada de un espacio.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Referencias:
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Brunet R. (1981), &quot;L'espace ali&#233;n&#233;, g&#233;ographie du Goulag&quot;, L'Espace g&#233;ographique, pp. 215-232.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Chalamov V. (2003), R&#233;cits de Kolyma. Par&#237;s: Verdier, 1760 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Sa&#239;d E. (1980), L'Orientalisme : l'Orient cr&#233;&#233; par l'Occident. Par&#237;s: Seuil, 1980, 392 p. Traducci&#243;n de: Orientalism. Nueva York: Vintage, 1979.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Emmanuel de Martonne </title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>P. M.</dc:creator>


		<dc:subject>Cartograf&#237;a</dc:subject>
		<dc:subject>Frontera</dc:subject>
		<dc:subject>Emmanuel de Martonne</dc:subject>

		<description>Emmanuel de Martonne (Chabris 1873-Sceaux 1955) es una de las figuras dominantes de la geograf&#237;a francesa de la primera mitad del siglo XX. Disc&#237;pulo de P. Vidal de la Blache, se conoce en Francia como el fundador de la geograf&#237;a f&#237;sica general y particularmente como un especialista de geomorfolog&#237;a. Tiene, sin embargo, una carrera que dur&#243; cerca de cincuenta a&#241;os, ejerci&#243; una profunda influencia sobre la geograf&#237;a acad&#233;mica por su ense&#241;anza, su papel en el seno de las instituciones (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot480" rel="tag"&gt;Frontera&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot735" rel="tag"&gt;Emmanuel de Martonne&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Emmanuel de Martonne (Chabris 1873-Sceaux 1955) es una de las figuras dominantes de la geograf&#237;a francesa de la primera mitad del siglo XX. Disc&#237;pulo de P. Vidal de la Blache, se conoce en Francia como el fundador de la geograf&#237;a f&#237;sica general y particularmente como un especialista de geomorfolog&#237;a. Tiene, sin embargo, una carrera que dur&#243; cerca de cincuenta a&#241;os, ejerci&#243; una profunda influencia sobre la geograf&#237;a acad&#233;mica por su ense&#241;anza, su papel en el seno de las instituciones universitarias nacionales e internacionales (especialmente la Uni&#243;n Geogr&#225;fica Internacional) y por su abundante obra cient&#237;fica. Despu&#233;s de Rennes (1899-1905) y Lyon (1905-1909), De Martonne es nombrado en la Facultad de Letras de Par&#237;s en la c&#225;tedra de Geograf&#237;a, luego de la jubilaci&#243;n de Vidal de la Blache. All&#237; forma varias generaciones de estudiantes, dando una gran importancia a las excursiones de &lt;strong&gt;&#171;terreno,&#187;&lt;/strong&gt; a la &#8220;&lt;strong&gt;&#171;cartograf&#237;a&#187;&lt;/strong&gt;&#8221; y a los comentarios de cartas o incluso a la representaci&#243;n de los vol&#250;menes de relieve por medio de bloques diagramas. De Martonne contribuye a consolidar la posici&#243;n institucional de la geograf&#237;a universitaria en una direcci&#243;n fiel al proyecto de P. Vidal de la Blache. &#201;l tiene la ambici&#243;n de fundar la geograf&#237;a f&#237;sica general por la s&#237;ntesis de disciplinas separadas (cartograf&#237;a, morfolog&#237;a, climatolog&#237;a, bot&#225;nica y zoolog&#237;a). En el plano institucional, logra esta s&#237;ntesis, de una manera algo parad&#243;jica, en el seno de las facultades de letras, cuando esas disciplinas depend&#237;an de las facultades de ciencias. Inscribe de hecho la geograf&#237;a f&#237;sica francesa en un medio universitario literario. A. Cholley (1955) subrayar&#225; que la mayor parte de los estudiantes que &#233;l forma se orientaron hacia las monograf&#237;as de geograf&#237;a descriptiva regional. Consciente de la importancia de ampliar la formaci&#243;n de los alumnos inscritos en facultades de Letras hacia las ciencias naturales, De Martonne insiste para que la geograf&#237;a de Par&#237;s sea un instituto de universidad y no de facultad.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su papel en el seno de las instituciones es considerable a lo largo de su carrera: participaci&#243;n en el comit&#233; de lectura de los Annales de Geographie, fundaci&#243;n de la Asociaci&#243;n de Ge&#243;grafos Franceses (1920), presidencia de la Uni&#243;n Geogr&#225;fica Internacional (1935-1952), presidencia de la Sociedad de Geograf&#237;a (1947-1952). A nivel internacional, su carrera es contempor&#225;nea al desplazamiento del polo de excelencia de la geograf&#237;a mundial, con la declinaci&#243;n de la escuela alemana y la afirmaci&#243;n de la &#8220;escuela francesa&#8221;. Un n&#250;mero considerable de viajes y de misiones en el extranjero punt&#250;an su carrera y contribuyen a reorganizar la ense&#241;anza de la geograf&#237;a en numerosos pa&#237;ses (Delfosse, 2001). Sabio reconocido, desempe&#241;a igualmente un papel importante en la redefinici&#243;n del trazado de las &lt;strong&gt;&#171;fronteras&#187;&lt;/strong&gt; en Europa central, como experto ge&#243;grafo en el seno del Comit&#233; de estudios, despu&#233;s de la primera guerra mundial. La obra cient&#237;fica de De Martonne es muy abundante (aproximadamente 150 libros y art&#237;culos). De Martonne, titular de un doctorado en letras en 1902 y de un doctorado en ciencias en 1907, posee una producci&#243;n cient&#237;fica que lo convierte en uno de los primeros &#8211;y de los &#250;ltimos- ge&#243;grafos que tienen experiencia en todos los campos de una geograf&#237;a en pleno desarrollo. Es admitido en la Academia de Ciencias en 1942. De Martonne se interesa por la geograf&#237;a regional (los C&#225;rpatos y Europa central) y redacta el tomo IV de la Geograf&#237;a Universal sobre Europa central (dirigida por P. Vidal de la Blache y L. Gallois). Escribe en 1909 un Tratado de Geograf&#237;a F&#237;sica, libro de referencia que conocer&#225; al menos nueve reediciones, y que consagra su ambici&#243;n de hacer una geograf&#237;a f&#237;sica que re&#250;na la climatolog&#237;a, la biogeograf&#237;a, la zoolog&#237;a, pero donde el sitio principal (&#161;un tomo entero!) est&#225; dedicado a la geomorfolog&#237;a. A partir de la edici&#243;n de 1927, De Martonne conf&#237;a el redise&#241;o del tomo sobre biogeograf&#237;a a Auguste Chevalier, bot&#225;nico y especialista en agronom&#237;a colonial, y el tomo sobre zoogeograf&#237;a a Lucien Cu&#233;not, bi&#243;logo. Con la colaboraci&#243;n de Lucien Aufr&#232;re, pone a punto el &#237;ndice de aridez y la carta de las regiones privadas de drenaje hacia el oc&#233;ano (endorre&#237;smo). Este trabajo es objeto, entre 1925 y 1928, de siete publicaciones, una de las cuales se hizo en la Geographical Review en 1927. Estos trabajos sobre la aridez circularon ampliamente entre los ge&#243;grafos y los no ge&#243;grafos. Forman parte de las referencias citadas por los climat&#243;logos estadounidenses (en particular C. W. Thornthwaite) que intentan elaborar una clasificaci&#243;n de los climas m&#225;s deductiva y menos emp&#237;rica.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Su concepci&#243;n de la Geograf&#237;a proviene, a su vez, de una postura epistemol&#243;gica &#8220;&lt;strong&gt;&#171;realista&#187;&lt;/strong&gt;&#8221;. El m&#233;todo geogr&#225;fico est&#225; concebido sin discontinuidad con el objeto de estudio, y sin reconstrucci&#243;n de &#233;ste. Como los otros posvidalianos, De Martonne considera lo real como un dato, independiente del investigador, y directamente utilizable. Esta insistencia en las realidades concretas hace de &#233;l, como de Lucien Gallois, uno de los responsables de la ortodoxia cl&#225;sica en Geograf&#237;a (Orain, 2001). Docente, organizador y sabio totalmente dedicado a su disciplina, especialmente al crear la agregaci&#243;n en geograf&#237;a (1943). Contribuy&#243; a dar a la geograf&#237;a francesa dos rasgos que han tenido una larga persistencia: el peso del an&#225;lisis geomorfol&#243;gico y la gran importancia dada a las explicaciones naturalistas.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Referencias:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Baudelle Guy, Ozouf-Marignier Marie-Vic, Robic Marie-Claire (dir.), 2001. G&#233;ographes en pratiques (1870-1945). Le terrain, le livre, la Cit&#233;, Presses universitaires de Rennes Cholley Andr&#233;, 1956. Emmanuel de Martonne, Annales de g&#233;ographie, n&#176; 347, p. 1-14. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Delfosse Claire, 2001, Emmanuel de Martonne, tisseur de r&#233;seaux internationaux de g&#233;ographes, en: Baudelle G, Ozouf-Marignier M.-V., Robic M.-C., dir., G&#233;ographes en pratique (1870-1945). Le terrain, le livre, la Cit&#233;, Rennes, Presses universitaires de Rennes, p. 289-311.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Dresch Jean, 1975. Emmanuel de Martonne, in Les g&#233;ographes fran&#231;ais, Par&#237;s, CTHS, Bulletin de la section de g&#233;ographie, 81 : 35-48. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Orain Olivier, 2001, Emmanuel de Martonne, figure de l'orthodoxie &#233;pist&#233;mologique postvidalienne ?, en: Baudelle G, Ozouf-Marignier M.-V., Robic M.-C., dir., G&#233;ographes en pratique (1870-1945). Le terrain, le livre, la Cit&#233;, Rennes, Presses universitaires de Rennes, p. 289-311. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Tissier, Jean-Louis, 1996. Martonne (Emmanuel de), in Jacques Julliard, Michel Winock (dir.), Dictionnaire des intellectuels fran&#231;ais, Par&#237;s, Seuil.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Diaspora</title>
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		<description>El t&#233;rmino di&#225;spora viene del griego speirein (sembrar) o m&#225;s precisamente del verbo compuesto diaspeirein (diseminar), e indica as&#237; la dispersi&#243;n de una poblaci&#243;n. Fue extra&#237;do del vocabulario religioso de los jud&#237;os helen&#243;fonos de Egipto en el texto de la Biblia de Septante, traducci&#243;n en griego de los textos escritos en hebreo y en arameo, a prop&#243;sito de las comunidades jud&#237;as situadas fuera de Palestina o en &#233;sta. Su extensi&#243;n a otros casos que no sean jud&#237;os s&#243;lo fue verdaderamente (...)

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El t&#233;rmino di&#225;spora viene del griego speirein (sembrar) o m&#225;s precisamente del verbo compuesto diaspeirein (diseminar), e indica as&#237; la dispersi&#243;n de una poblaci&#243;n. Fue extra&#237;do del vocabulario religioso de los jud&#237;os helen&#243;fonos de Egipto en el texto de la Biblia de Septante, traducci&#243;n en griego de los textos escritos en hebreo y en arameo, a prop&#243;sito de las comunidades jud&#237;as situadas fuera de Palestina o en &#233;sta. Su extensi&#243;n a otros casos que no sean jud&#237;os s&#243;lo fue verdaderamente verificada en 1968, para volverse efectiva en los diccionarios en los a&#241;os 1980. Sin embargo, los diccionarios brit&#225;nicos indican que desde 1961 el t&#233;rmino se aplica a otros pueblos que no son jud&#237;os. Se pasa entonces de una definici&#243;n jud&#237;o-centrada de la di&#225;spora a una definici&#243;n m&#225;s abierta. Desde un punto de vista sem&#225;ntico, di&#225;spora es un sustantivo propio, cuando est&#225; aplicado, con una may&#250;scula, a la Di&#225;spora jud&#237;a. Puede ser un nombre com&#250;n cuando est&#225; utilizado, sin precauciones de definici&#243;n, por los medios masivos de comunicaci&#243;n a prop&#243;sito de diversos fen&#243;menos de dispersi&#243;n de poblaciones. Pero puede ser igualmente un semisustantivo propio, cuando toma un sentido de categor&#237;a, e implica de este modo una definici&#243;n y la puesta en evidencia de tipos. Se pasa entonces de la simple palabra o t&#233;rmino a la noci&#243;n. Sobre todo a partir de los a&#241;os 1980, hubo tentativas de definici&#243;n y conceptualizaci&#243;n por parte de soci&#243;logos y polit&#243;logos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para que el concepto di&#225;spora tenga un sentido preciso y heur&#237;stico fecundo, es necesario evitar que se aplique a toda forma de dispersi&#243;n, provisoria, inestable o precaria. Toda di&#225;spora resulta de una &lt;strong&gt;&#171;migraci&#243;n&#187;&lt;/strong&gt;, ya sea voluntaria o no, pero toda minor&#237;a &#233;tnica no pertenece necesariamente a una di&#225;spora. No es evidentemente el caso de las minor&#237;as &#233;tnicas que viven en el territorio de origen, como las minor&#237;as irredentistas (h&#250;ngaros de Eslovaquia, griegos de Epiro del norte o de Constantinopla, por ejemplo), que salen del &#8220;siempre aqu&#237;&#8221;, no de la &#8220;salida de otro lado&#8221;, propia de los migrantes. Toda forma de &#233;xodo o de exilio no conduce obligatoriamente a la constituci&#243;n de una di&#225;spora, en todo caso no inmediatamente. La migraci&#243;n econ&#243;mica no crea necesariamente una di&#225;spora. Es necesario que con el tiempo se mantenga un sentimiento de pertenencia, una identidad, por una decisi&#243;n consciente e incluso en virtud de una cierta obstinaci&#243;n. En su sentido original, el de la di&#225;spora jud&#237;a luego de la primera o de la segunda destrucci&#243;n del Templo de Jerusal&#233;n, una di&#225;spora proviene de una dispersi&#243;n forzosa. Es el caso de numerosas di&#225;sporas que resultan de una cat&#225;strofe o de un genocidio como las de armenios, asirio-caldeos, griegos p&#243;nticos. Pero frecuentemente no es posible hacer una distinci&#243;n estricta entre los que migran por razones pol&#237;ticas y los que lo hacen por razones econ&#243;micas. Hay partidas m&#225;s o menos forzosas como efecto de una opresi&#243;n, de una hambruna o de condiciones de vida juzgadas insoportables por los que toman la decisi&#243;n de migrar. Aparte de casos extremos, los motivos de origen pol&#237;tico o econ&#243;mico est&#225;n a menudo mezclados o son concomitantes. Por otra parte, las di&#225;sporas que se sit&#250;an en la larga duraci&#243;n provienen de varias olas migratorias, de las cuales unas eran m&#225;s bien de origen pol&#237;tico, otras m&#225;s bien de origen econ&#243;mico. La actual di&#225;spora armenia sali&#243; del genocidio de 1915-16, pero fue precedida por una di&#225;spora mercantil, cuyo origen era a la vez pol&#237;tico y econ&#243;mico, la de la nueva Djoulfa en los siglos XVII y XVIII, por ejemplo. La dispersi&#243;n colectiva y forzosa provocada por un desastre de naturaleza pol&#237;tica o militar alimenta a una memoria colectiva. &lt;br&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Espacio y territorio de di&#225;spora deben ser aprehendidos primero en los pa&#237;ses de recepci&#243;n, donde el lazo comunitario desempe&#241;a un papel esencial, luego en el pa&#237;s o territorio de origen o polo de atracci&#243;n, a trav&#233;s de una memoria, finalmente a trav&#233;s del sistema de relaciones en el espacio-red, que vincula estos diferentes polos. El t&#233;rmino di&#225;spora tiene muy a menudo un uso m&#225;s bien metaf&#243;rico que instrumental. De los diferentes criterios propuestos por la mayor&#237;a de los autores pueden retenerse cuatro fundamentales:
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; La poblaci&#243;n considerada est&#225; dispersa en varios &lt;strong&gt;&#171;lugares&#187;&lt;/strong&gt;, y en todo caso en m&#225;s de un territorio no inmediatamente vecino del territorio de origen, bajo la tensi&#243;n (desastre, cat&#225;strofe, hambruna, gran pobreza).
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; La elecci&#243;n del pa&#237;s y de las ciudades de destino se lleva a cabo de conformidad con la estructura de las cadenas migratorias que, m&#225;s all&#225; de los oc&#233;anos, vinculan a los migrantes con quienes ya est&#225;n instalados en los pa&#237;ses de recepci&#243;n. Estos &#250;ltimos funcionan a la vez como intermediarios en la sociedad receptora y en el mercado de trabajo, y como cuidadores de la cultura &#233;tnica o nacional. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Esta poblaci&#243;n se integra en el pa&#237;s de recepci&#243;n sin asimilarse, es decir, conserva una conciencia identitaria m&#225;s o menos fuerte, ligada a la memoria del territorio, de la sociedad de origen y de su historia. Esto implica la existencia de una v&#237;a asociativa bastante rica, de un lazo comunitario. Se trata de una &#8220;comunidad imaginada&#8221;, que se apoya en un relato colectivo, el cual se relaciona con un territorio y una memoria, como una naci&#243;n.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Estos grupos de migrantes (o derivados de la migraci&#243;n) dispersos conservan y desarrollan, entre ellos y con la sociedad de origen, cuando a&#250;n existe, relaciones de intercambios m&#250;ltiples (hombres, bienes de diversa naturaleza, informaciones&#8230;), organizados bajo la forma de &lt;strong&gt;&#171;redes.&#187;&lt;/strong&gt; Este espacio reticular conecta polos no jerarquizados estrictamente, aunque algunos de estos polos sean m&#225;s importantes que otros. Las relaciones son horizontales m&#225;s que verticales. &lt;br&gt;
A esta concepci&#243;n de la di&#225;spora &#8220;comunitaria&#8221; se opone cada vez m&#225;s la de una di&#225;spora &#8220;h&#237;brida&#8221;, que se distingue muy netamente de todo &#8220;modelo centrado&#8221;. Este modelo &#8220;h&#237;brido&#8221; fue definido por autores anglosajones a partir del caso de la di&#225;spora negra de las Am&#233;ricas, en relaci&#243;n con las aproximaciones posmodernas. Estos autores (Stuart Hall y Gilrov) se refieren a la filosof&#237;a de Deleuze y Guattari y a la imagen del rizoma, en oposici&#243;n a la de la ra&#237;z, es decir, a un mundo de la diseminaci&#243;n y del mestizaje por oposici&#243;n a un mundo de la filiaci&#243;n y la herencia. No hay n&#250;cleo duro identitario ni de continuidad o de tradici&#243;n, como en el modelo comunitario, sino formaciones variables, en ruptura, que obedecen a una l&#243;gica del mestizaje. Esta di&#225;spora h&#237;brida rechaza toda referencia a la naci&#243;n y a las ideolog&#237;as nacionales.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Bibliograf&#237;a:
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Bruneau M., 2004, Diasporas et espaces transnationaux, Economica, Par&#237;s, 249 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Dufoix S., 2003, Les diasporas, Que sais-je ?, PUF, Paris, 127 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Pr&#233;v&#233;lakis G. (dir.), 1996, Les r&#233;seaux des diasporas, Par&#237;s/Nicosia, L'Harmattan/KYKEM, 444 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Conflit</title>
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		<dc:language>fr</dc:language>
		<dc:creator>Y. R.</dc:creator>


		<dc:subject>Centre/p&#233;riph&#233;rie</dc:subject>
		<dc:subject>Territoire</dc:subject>
		<dc:subject>Dispute territoriale</dc:subject>
		<dc:subject>Conflit</dc:subject>

		<description>Le mot conflit d&#233;signe des ph&#233;nom&#232;nes si divers qu'il est quelque peu difficile &#224; conceptualiser. Il vient du latin confligere (con- : ensemble ; fligere : heurter, frapper) ou conflictus (choc, heurt, lutte, attaque). Au sens le plus englobant, un conflit est une opposition entre deux ou plusieurs acteurs. Il &#233;clate lorsqu'un acteur, individuel ou collectif, a un comportement qui porte atteinte &#224; l'int&#233;r&#234;t d'autres acteurs. Il implique donc l'existence (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot32" rel="tag"&gt;Centre/p&#233;riph&#233;rie&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot123" rel="tag"&gt;Territoire&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot570" rel="tag"&gt;Dispute territoriale&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot733" rel="tag"&gt;Conflit&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Le mot conflit d&#233;signe des ph&#233;nom&#232;nes si divers qu'il est quelque peu difficile &#224; conceptualiser. Il vient du latin confligere (con- : ensemble ; fligere : heurter, frapper) ou conflictus (choc, heurt, lutte, attaque). Au sens le plus englobant, un conflit est une opposition entre deux ou plusieurs acteurs. Il &#233;clate lorsqu'un acteur, individuel ou collectif, a un comportement qui porte atteinte &#224; l'int&#233;r&#234;t d'autres acteurs. Il implique donc l'existence d'un antagonisme qui peut prendre diverses formes : un rapport entre des forces oppos&#233;es, une rivalit&#233; ou une inimiti&#233;, une guerre, etc. Il existe ainsi une &#233;chelle de la conflictualit&#233; qui va du d&#233;saccord &#224; la tension et &#224; la violence, en passant par un nombre plus ou moins grande de degr&#233;s interm&#233;diaires.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Le statut social et politique du conflit est ambigu et sa fonction est un objet de d&#233;bats ancien. Il peut-&#234;tre d&#233;fini comme un ph&#233;nom&#232;ne inh&#233;rent au fonctionnement d'une collectivit&#233; humaine, ce qui renvoie entre autres &#224; l'id&#233;e c&#233;l&#232;bre d'&#233;tat de nature, abondamment d&#233;crit dans la tradition philosophique europ&#233;enne comme le stade pr&#233;c&#233;dant l'instauration de l'&#233;tat social (Hobbes, Rousseau). D&#233;veloppant l'id&#233;e que les hommes sont naturellement pouss&#233;s &#224; entrer en conflit les uns contre les autres, Hobbes le d&#233;finit comme une situation de guerre de tous contre tous. Seule l'instauration d'un Etat souverain assez fort (ou d'un contrat social pour Rousseau) permet d'y mette un terme. Une autre tradition consid&#232;re que le conflit n'est pas un ph&#233;nom&#232;ne n&#233;cessairement n&#233;gatif. On peut en effet consid&#233;rer qu'un conflit est le sympt&#244;me d'un mauvais fonctionnement social mais, inversement, le conflit peut &#234;tre d&#233;fini comme un construit social. Cela induit plusieurs id&#233;es : il peut &#234;tre &#233;vit&#233; car il n'y a pas de fatalit&#233; ; il peut &#234;tre un mode parmi d'autres de r&#233;gulation des relations sociales ; il peut avoir une fonction cr&#233;atrice en donnant une impulsion &#224; des changements et en stimulant la recherche de compromis, dans le cadre d'un fonctionnement d&#233;mocratique par exemple.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Il n'existe pas non plus de th&#233;orie g&#233;n&#233;rale des conflits internationaux ouverts. Pour les r&#233;alistes, ils sont in&#233;vitables car les relations internationales sont anarchiques, ce qui contraint les acteurs &#224; recourir &#224; la violence arm&#233;e. Pour les marxistes, les conflits opposent souvent des Etats du centre &#224; des Etats de la &lt;strong&gt;&#171; p&#233;riph&#233;rie &#187;&lt;/strong&gt; et sont les r&#233;v&#233;lateurs d'une lutte de classes. La guerre serait d&#233;pass&#233;e si la soci&#233;t&#233; communiste &#233;tait instaur&#233;e. Pour les lib&#233;raux, la raret&#233; des ressources pousserait des individus d&#233;sireux de faire avancer leurs pr&#233;f&#233;rences &#224; demander &#224; leurs gouvernements de poursuivre des politiques incompatibles, ce qui cr&#233;erait de la discorde. Mais le potentiel de conflit pousserait les Etats &#224; dialoguer.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Dans le champ des sciences sociales, la g&#233;ographie est bien outill&#233;e pour &#233;tudier les conflits : &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Les conflits et les acteurs des conflits sont localisables. Et leur localisation est du ressort des g&#233;ographes. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; La conflictualit&#233;, quelle que soit son &#233;chelle g&#233;ographique et son intensit&#233;, entretient souvent une relation forte avec la territorialit&#233;. L'espace, appropri&#233; ou convoit&#233;, y tient souvent une place importante. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; L'espace g&#233;ographique peut &#234;tre le cadre, l'enjeu ou le simplement th&#233;&#226;tre d'un conflit, voire les trois en m&#234;me temps. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; Les conflits se d&#233;ploient pour la plupart d'une certaine mani&#232;re &#224; la surface de la Terre : ils ont une spatialit&#233; qu'il est possible de d&#233;crire et de comprendre. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; La g&#233;ographie apporte des &#233;clairages originaux sur la conflictualit&#233; comme facteur d'organisation de l'espace apportant &#224; celle-ci des modifications plus ou moins sensible et plus ou moins durable.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La notion de conflit pr&#233;sente l'avantage de pouvoir &#234;tre d&#233;clin&#233;e dans un grand nombre de situations impliquant divers acteurs et objets &#224; toutes les &#233;chelles de l'espace g&#233;ographique. Il existe par exemple des conflits li&#233;s &#224; l'urbanisme et &#224; l'am&#233;nagement du territoire. Ces activit&#233;s sont l'affaire des sp&#233;cialistes mais ce sont aussi des questions politiques qui supposent des relations de pouvoir, des rapports de forces, des rivalit&#233;s entre responsables et forces politiques, des affrontements entre des projets o&#249; s'expriment les int&#233;r&#234;ts divergents d'acteurs multiples (lobbys, citoyens, institutions, etc.). Le rejet de certains am&#233;nagements par les citoyens qui s'estiment l&#233;s&#233;s est d&#233;sign&#233; habituellement par le signe NIMBY (&#171; not in my backyard &#187;). La croissance du nombre des acteurs impliqu&#233;s dans l'am&#233;nagement &#224; tous les niveaux est en soit un facteur de conflit.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Les conflits d'usage sont li&#233;s aux modalit&#233;s &#233;conomiques et sociales de l'occupation des espaces. Ils engagent une grande palette d'acteurs (individus, groupes, entreprises, Etats et collectivit&#233;s, etc.). Ils portent sur l'utilisation, et non sur le contr&#244;le exclusif, d'une portion d'espace d&#233;termin&#233;e ou d'une ressource dont divers acteurs souhaitent faire des usages incompatibles. Ils peuvent conduire (rarement) &#224; des affrontements. Les conflits d'usage sont r&#233;gl&#233;s en g&#233;n&#233;ral par des d&#233;cisions judiciaires ou administratives et poussent &#224; trouver des modes de d&#233;cision fond&#233;s sur la concertation et la m&#233;diation. Il existerait une corr&#233;lation entre la conflictualit&#233; et les dimensions sociod&#233;mographique (densit&#233; de population et structure sociale), &#233;conomique (activit&#233; &#233;conomique dominante et sp&#233;cialisation productive) et politique (protection des espaces, r&#233;gionalisme) des &lt;strong&gt;&#171; territoires &#187;&lt;/strong&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Les conflits li&#233;s &#224; l'&lt;strong&gt;&#171; environnement &#187;&lt;/strong&gt; se multiplient. On sait par exemple que le r&#233;chauffement climatique a des effets ind&#233;sirables : r&#233;duction des surfaces agricoles, plus grande fr&#233;quences des s&#233;cheresses, moindres ressources en eau, submersion de certaines zones (&#238;les, bas fonds, deltas) et r&#233;duction des terres habitables. La p&#233;joration environnementale, combin&#233;e &#224; certaines dynamiques sociales (pression d&#233;mographique par exemple), peut favoriser l'&#233;clatement ou l'accentuation de conflits. Plus largement, l'environnement entretient des liens dialectiques avec la conflictualit&#233; : il peut &#234;tre &#224; l'origine d'un conflit ; il peut contribuer &#224; d&#233;terminer son d&#233;roulement ; il peut en subir les effets.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Les guerres et conflits violents sont les premi&#232;res formes de conflit qui viennent &#224; l'esprit. Leurs causes sont nombreuses et peuvent &#234;tre &#233;tudi&#233;es par la g&#233;ographie et la g&#233;opolitique : volont&#233; de puissance, antagonisme ou app&#233;tits territoriaux, comp&#233;tition &#233;conomique, acc&#232;s aux sources d'&#233;nergie, menaces s&#233;curitaires sur les territoires ou leurs ressortissants, conflits id&#233;ologiques, nationaux, religieux et identitaires, etc. Il est difficile de cat&#233;goriser les conflits violents. Les typologies sont nombreuses et il n'y a pas d'accord entre les organismes de recherche qui en donnent des d&#233;finitions. L'universit&#233; d'Uppsala parle de conflit arm&#233; actif &#224; condition de recenser au moins 25 victimes par ann&#233;e calendaire. Elle distingue les conflits arm&#233;s majeurs lorsque le nombre de morts est sup&#233;rieur &#224; 1 000 en une ann&#233;e, dans le cadre d'un conflit dont au moins un des acteurs est un gouvernement. A l'inverse, l'Institut de recherche sur les conflits de Heidelberg, qui d&#233;finit les conflits &#224; partir de trois attributs seulement : acteurs, actions et objets, ne mentionne pas de condition nombre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;voir aussi : &lt;strong&gt;&#171; dispute territoriale &#187;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;R&#233;f&#233;rences&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Battistella, D., Smouts, M.-C., Vennesson, P., Dictionnaire des relations internationales, Paris, Dalloz
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Cattaruzza, A., Sint&#232;s, P., 2011, G&#233;ographie des conflits, Paris, Br&#233;al
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Corm, G., 2007, &#171; Pour une approche profane des conflits de l'apr&#232;s Guerre froide &#187;, Revue internationale et strat&#233;gique, vol. 4, n&#176;68, pp. 25-41
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Coser, L., 1956, The Functions of Social Conflicts, London, The Free Press, International library of sociology and social reconstruction Sociology
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Fisher, S., 2000, Working With Conflict : Skills and Strategies for Action, London, Zed Books, &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Gibelin, B., 2008, &#171; G&#233;ographie, guerre et conflits &#187;, H&#233;rodote, n&#176;3, pp. 3-16
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Le Billon, P., 2001, &#8220;The political ecology of war : Natural resources and armed conflicts &#187;, Political Geography, vol. 20, pp. 561-584
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Le Billon, P., 2003, &#171; Mati&#232;res premi&#232;res, violences et conflits arm&#233;s &#187;, Tiers-Monde, vol. 44, n&#176;174, pp. 297-322
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Picard, D., Edmont, M., 2008, Les conflits relationnels, Paris, PUF, Que sais-je ?
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; Retaill&#233;, D., 2011, &#171; Introduction &#224; une g&#233;ographie des conflits &#187;, L'Information g&#233;ographique, vol. 3 Vol., n&#176;75, pp. 6-22&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Migration internationale</title>
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		<dc:language>fr</dc:language>
		<dc:creator>E. L.</dc:creator>


		<dc:subject>R&#233;seau</dc:subject>
		<dc:subject>Flux</dc:subject>
		<dc:subject>mobilit&#233; spatiale</dc:subject>
		<dc:subject>Migration internationale</dc:subject>

		<description>La migration est un transfert de domicile par un individu ou un groupe humain amenant une installation prolong&#233;e hors de son espace de vie courant. Par extension, le terme peut aussi s'appliquer &#224; des animaux ou des v&#233;g&#233;taux. C'est un mot d'origine latine &#171; migratio &#187; qui signifie &#171; passage d'un lieu &#224; un autre &#187; qui peut correspondre &#224; deux acceptions du concept de migration : soit l'attention se porte sur l'&#233;tat de s&#233;dentarit&#233; qui pr&#233;c&#232;de et succ&#232;de (...)

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?rubrique15" rel="directory"&gt;Concepts&lt;/a&gt;

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&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot30" rel="tag"&gt;R&#233;seau&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot42" rel="tag"&gt;Flux&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot698" rel="tag"&gt;mobilit&#233; spatiale&lt;/a&gt;, 
&lt;a href="http://parisgeo.cnrs.fr/spip.php?mot732" rel="tag"&gt;Migration internationale&lt;/a&gt;

		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La migration est un transfert de domicile par un individu ou un groupe humain amenant une installation prolong&#233;e hors de son espace de vie courant. Par extension, le terme peut aussi s'appliquer &#224; des animaux ou des v&#233;g&#233;taux.&lt;br&gt;
C'est un mot d'origine latine &#171; migratio &#187; qui signifie &#171; passage d'un lieu &#224; un autre &#187; qui peut correspondre &#224; deux acceptions du concept de migration :
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; soit l'attention se porte sur l'&#233;tat de s&#233;dentarit&#233; qui pr&#233;c&#232;de et succ&#232;de au mouvement, donc sur les lieux de d&#233;part et d'arriv&#233;e, leur &#233;volution, la fa&#231;on de s'int&#233;grer dans le site h&#244;te ou de rester en contact avec le site d'origine. La mobilit&#233; ( &lt;strong&gt;&#171; mobilit&#233; spatiale &#187;&lt;/strong&gt; ) n'est qu'un &#233;tat provisoire entre deux s&#233;dentarit&#233;s.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; soit l'&#233;tude se concentre sur la fa&#231;on dont se r&#233;alise le mouvement, les obstacles que rencontrent les migrants, la succession des &#233;tapes avec leur temporalit&#233; et leur spatialit&#233; propre, les solidarit&#233;s mobilis&#233;es pour accomplir le d&#233;placement. Le processus de mobilit&#233; devient central au point de nommer cette condition &#171; migrance &#187; (de l'anglais migrancy).&lt;br&gt;
La premi&#232;re acception a longtemps domin&#233; l'analyse du ph&#233;nom&#232;ne migratoire par les g&#233;ographes dans une lecture s&#233;dentaire du monde. Le concept est alors d&#233;fini comme un changement d&#233;finitif de domicile par un individu ou un groupe humain. Le nomade n'est pas un migrant puisqu'il n'a pas de domicile fixe mais se d&#233;place constamment selon un circuit r&#233;gulier. Il en est de m&#234;me des &#171; gens du voyages &#187; et des errants de toute sorte (hobo, trimardeur, teufeur) qui sont en perp&#233;tuel mouvement. Cette dichotomie s&#233;dentaire / nomade recouvre aussi une hi&#233;rarchie de valeur qui oppose ceux qui sont enracin&#233;s aux &#171; sans feu, ni lieu &#187; pour lesquels ils constituent une menace (S. Castles).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;L'&#233;valuation quantitative des migrations a renforc&#233; la vision s&#233;dentaire. Le comptage peut &#234;tre effectu&#233; &#224; partir du XVIe si&#232;cle en Europe gr&#226;ce aux registres de naissance, de d&#233;c&#232;s ou de propri&#233;t&#233;, ce qui introduit un biais statistique. Le calcul est effectu&#233; &#224; partir de la d&#233;claration d'un lieu fixe reconnu officiellement par les recensements ou les centres des imp&#244;ts, le domicile, focalisant le regard sur les espaces de d&#233;part et d'arriv&#233;e. Aujourd'hui encore il est toujours difficile de mesurer les flux, alors que les statistiques des stocks sont plus fiables (P. J. Thumerelle). Cette attention aux deux extr&#233;mit&#233;s du mouvement &#224; conduit &#224; d&#233;velopper des th&#233;ories sur les causes des migrations &#224; partir de l'observation de ces deux situations (th&#233;orie du push / pull, expulsion / attraction de H. Jerome). Le ph&#233;nom&#232;ne migratoire est aussi analys&#233; &#224; travers ses cons&#233;quences sur les lieux puisque se pose la question du partage des ressources entre autochtones et migrants, des transformations des soci&#233;t&#233;s et des identit&#233;s aux deux extr&#233;mit&#233;s du d&#233;placement (Guilmoto). La migration est alors lue au prisme de l'int&#233;gration, voire de l'assimilation du groupe migrant dans la population autochtone, selon une vision unidirectionnelle.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La seconde acception, la migration comme processus de mobilit&#233;, r&#233;sulte de l'accroissement du ph&#233;nom&#232;ne &#224; la fin du XXe si&#232;cle avec l'expansion des moyens de transport de masse. La migration ne recouvre pourtant qu'une des formes de la mobilit&#233;, celle qui am&#232;ne un changement long d'espace de vie. Elle ne doit pas &#234;tre confondue avec les autres types de d&#233;placements quotidiens domicile &#8211; travail (la navette) ou les changements tr&#232;s courts de r&#233;sidence lors des d&#233;placements touristiques. Toutefois, les migrants peuvent &#234;tre amen&#233;s &#224; utiliser les m&#234;mes moyens de transports ou recourir aux m&#234;mes moyens de franchissement des fronti&#232;res (visa touristique) que ces derniers. L'augmentation absolue du nombre de migrants dont l'effectif atteint environ un milliard sous l'effet des mouvements des zones rurales vers les villes (exode rural) ou entre les pays (&#233;migration), valorise la mobilit&#233; au d&#233;triment de la s&#233;dentarit&#233;. Aussi la condition nomade conna&#238;t-elle un renouveau qui se traduit dans des expressions comme &#171; la plan&#232;te nomade &#187; (R. Knafou) ou le qualificatif d'objets nomades, au point d'&#234;tre consid&#233;r&#233;e comme une qualit&#233; de l'homme moderne. Cependant les statistiques d&#233;mentent encore cette interpr&#233;tation avec seulement 3 % de migrants internationaux dans la population mondiale. La majorit&#233; des mouvements migratoires s'effectuent encore &#224; courte distance avec quatre fois plus de migrants internes, soit un total de 15% de migrants dans le monde. Au del&#224; du franchissement d'une fronti&#232;re, ces deux types de migration fonctionnent selon des sch&#233;mas analogues et permettent de s'interroger sur les notions connexes de r&#233;seau, cycle ou champ migratoire. La migration est dans les deux cas rarement individuelle. Elle s'inscrit dans des relations sociales &#224; plus ou moins longue distance (A. Tarrius). On peut alors identifier les liens forts familiaux et les liens faibles ceux des affinit&#233;s professionnelles, religieuses, r&#233;gionales ou nationales qui structurent les &lt;strong&gt;&#171; r&#233;seaux &#187;&lt;/strong&gt;. Ceux-ci tirent partie des plus r&#233;cents d&#233;veloppements des technologies de l'information et de la communication pour s'auto-entretenir, ce que D. Diminescu d&#233;crit par le terme de migrants connect&#233;s. La construction de ces r&#233;seaux et leur r&#233;silience explique le maintien des &lt;strong&gt;&#171; flux &#187;&lt;/strong&gt; migratoires m&#234;me lorsque les conditions initiales des mouvements ont disparu. On peut observer des cycles migratoires de long terme avec leurs fluctuations temporelles. La notion de migration est indissociable d'une temporalit&#233;. Suivant la dur&#233;e du changement de r&#233;sidence, il est courant d'opposer les migrations temporaires, de quelques mois &#224; quelques ann&#233;es, aux migrations d&#233;finitives, avec un aller sans retour. Enfin, spatialement, la conservation des relations entre les migrants et leurs proches demeur&#233;s immobiles, les d&#233;placements touristiques et familiaux qui en d&#233;coulent, entretiennent un champ migratoire qui relie les espaces de d&#233;part et d'arriv&#233;e, mais aussi nombre d'&#233;tapes du parcours (G. Simon, L. Faret).&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; CASTLES, S. AND MILLER, M.J. The age of migration. New York : Guilford Press, 2003. 338 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; GUILMOTO, C. AND SANDRON, F. Migration et d&#233;veloppement. Paris : Documentation fran&#231;aise, 2003. 142 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; JAFFRELOT, C. AND LEQUESNE, C. L'enjeu mondial : les migrations. Paris : Presses de Sciences Po, 2009. 311 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; SIMON, G. G&#233;odynamique des migrations internationales dans le monde. Paris : Presses universitaires de France, 1995. 429 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; SIMON, G. La plan&#232;te migratoire dans la mondialisation. Paris : A. Colin, 2008. 255 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; TARRIUS, A. La remont&#233;e des sud : Afghans et Marocains en Europe m&#233;ridionale. La Tour d'Aigue : Aube, 2007. 201 p.
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; THUMERELLE, P.-J. Peuples en mouvement. La mobilit&#233; spatiale des populations. Paris : S.E.D.E.S., 1986. 325 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Desarrollo local</title>
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		<dc:creator>F.S.</dc:creator>


		<dc:subject>recursos</dc:subject>
		<dc:subject>Lugar</dc:subject>
		<dc:subject>Territorio</dc:subject>
		<dc:subject>Desarrollo local</dc:subject>

		<description>El desarrollo local es un proceso de diversificaci&#243;n y enriquecimiento de las actividades econ&#243;micas y sociales en un &#171;territorio&#187; de escala local a partir de la movilizaci&#243;n y la coordinaci&#243;n de sus &#171;recursos&#187; materiales e inmateriales. Esta noci&#243;n se&#241;ala a la vez una postura frente a la cuesti&#243;n del &#171;desarrollo&#187;, un m&#233;todo para el desarrollo de los territorios locales, as&#237; como un marco de an&#225;lisis de sus incumbencias. De este modo, la noci&#243;n de desarrollo local aparece en Francia en el (...)

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;El desarrollo local es un proceso de diversificaci&#243;n y enriquecimiento de las actividades econ&#243;micas y sociales en un &lt;strong&gt;&#171;territorio&#187;&lt;/strong&gt; de escala local a partir de la movilizaci&#243;n y la coordinaci&#243;n de sus &lt;strong&gt;&#171;recursos&#187;&lt;/strong&gt; materiales e inmateriales. Esta noci&#243;n se&#241;ala a la vez una postura frente a la cuesti&#243;n del &lt;strong&gt;&#171;desarrollo&#187;&lt;/strong&gt;, un m&#233;todo para el desarrollo de los territorios locales, as&#237; como un marco de an&#225;lisis de sus incumbencias. De este modo, la noci&#243;n de desarrollo local aparece en Francia en el momento en que, en los a&#241;os 1970, algunos autores toman conciencia de que sus territorios no se beneficiaron de las grandes corrientes del desarrollo econ&#243;mico de la posguerra. Para ellos, se trata entonces de extraer leyes macroecon&#243;micas y de orientar su destino seg&#250;n decisiones tomadas localmente, teniendo por objetivo movilizar las potencialidades y los recursos de grupos sociales y de comunidades locales, con el fin de extraer un beneficio social y econ&#243;mico, en primer lugar para los grupos en cuesti&#243;n. En este sentido, el desarrollo local corresponde a una cr&#237;tica del funcionamiento econ&#243;mico, al constatar que ni todas las colectividades humanas, ni todos los territorios, podr&#225;n reunir las condiciones de una integraci&#243;n a un funcionamiento econ&#243;mico nacional y, con mayor raz&#243;n, mundial. De este modo, la aproximaci&#243;n en t&#233;rminos de desarrollo local conduce a considerar que el desarrollo no deriva solamente del valor econ&#243;mico de las actividades ni depende solamente de los sistemas organizados de producci&#243;n y de las instituciones centralizadas, sino que tambi&#233;n est&#225; ligado a peque&#241;as iniciativas localizadas, a la movilizaci&#243;n de la poblaci&#243;n local en torno a proyectos que emplean recursos locales. Para algunos, esta aproximaci&#243;n se inscribe en una perspectiva humanista que considera que el Hombre debe ser relocalizado en el centro del funcionamiento econ&#243;mico. De all&#237; que los defensores de esta aproximaci&#243;n consideren que el desarrollo no corresponde solamente a la progresi&#243;n exponencial de los bienes y servicios producidos, sino que debe permitir tambi&#233;n tomar en cuenta necesidades inmateriales, sociales, culturales y psicol&#243;gicas de las personas consideradas en la escala de su &lt;strong&gt;&#171;lugar&#187;&lt;/strong&gt; de vida. &lt;br&gt;
Desde un punto de vista operativo, el desarrollo local se apoya en m&#233;todos que movilizan generalmente tres elementos principales:
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; la elaboraci&#243;n de herramientas de producci&#243;n de informaciones y de conocimientos con el fin de identificar los recursos del territorio. (Ejemplo: diagn&#243;stico del territorio); &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; el establecimiento de herramientas de concertaci&#243;n, de movilizaci&#243;n y de cooperaci&#243;n entre actores tendientes a valorizar los recursos en cuesti&#243;n y, si es necesario, a desarrollar recursos nuevos. (Ejemplos: foros, grupos de trabajo, etc.);
&lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/local/cache-vignettes/L8xH11/puce-32883.gif&quot; width='8' height='11' alt=&quot;-&quot; style='height:11px;width:8px;' /&gt; la elaboraci&#243;n y la puesta en marcha de proyectos gracias a un sistema m&#225;s o menos formal de gesti&#243;n y de toma de decisiones. Sin embargo, mientras que el desarrollo local depende de una postura de naturaleza pol&#237;tica de la cual se desprenden m&#233;todos y acciones, algunos trabajos cient&#237;ficos en econom&#237;a y en geograf&#237;a permiten justificar esta aproximaci&#243;n desde un punto de vista te&#243;rico. En econom&#237;a, el concepto de distrito industrial forjado por el economista brit&#225;nico MARSHALL a fines del siglo XIX puede ser considerado como una base te&#243;rica para el desarrollo local. En efecto, este concepto califica la presencia, en el seno de un territorio de tama&#241;o peque&#241;o, de una gama de peque&#241;as y medianas empresas organizadas alrededor de una rama industrial, incluso de varias ramas, cuyo desarrollo depende de las fuertes relaciones que ellas mantienen entre s&#237; y con las comunidades locales. La intensidad de estas relaciones se explica porque comparten una cultura com&#250;n de relaciones econ&#243;micas y sociales considerada como un recurso propio del territorio. En la d&#233;cada de 1970, este concepto fue utilizado por economistas italianos (ejemplo: G. Becattini) para describir la organizaci&#243;n industrial de la Tercera Italia (Italia del Centro y del Nordeste). En Francia, este an&#225;lisis suscit&#243; el inter&#233;s de algunos economistas que propusieron la noci&#243;n de &#8220;sistemas industriales localizados&#8221; para describir la organizaci&#243;n econ&#243;mica de territorios como el Choletais (textil). Con el fin de ampliar el campo de an&#225;lisis a otros sectores econ&#243;micos, propusieron ulteriormente la noci&#243;n de &#8220;sistema productivo localizado&#8221; (SPL).&lt;br&gt;
En geograf&#237;a, la noci&#243;n de &#8220;medio innovador&#8221; puede constituir una base te&#243;rica para el desarrollo local. Seg&#250;n AYDALOT, existir&#237;an &#8220;medios&#8221; m&#225;s o menos propicios para el desarrollo seg&#250;n la naturaleza de las relaciones que las empresas mantienen con su territorio de inserci&#243;n. Un &#8220;medio innovador&#8221; es aqu&#233;l donde las empresas desarrollan redes de intercambios y de cooperaciones y movilizan los recursos humanos y materiales de su territorio. De este modo, la noci&#243;n de &#8220;medio innovador&#8221; permite analizar los factores de desarrollo econ&#243;mico de un territorio. Estas dos aproximaciones tienen en com&#250;n considerar el espacio no como un simple pedazo de suelo, sino como un conjunto de relaciones t&#233;cnicas, econ&#243;micas o sociales, m&#225;s o menos ricas en interacciones, que dan lugar de un modo desigual a procesos de aprendizaje colectivos. Por consiguiente, ellas se interesan en los territorios en su dimensi&#243;n geogr&#225;fica (localizaci&#243;n, topograf&#237;a, paisaje, clima, densidades y repartici&#243;n de la poblaci&#243;n, presencia y calidad de los recursos del medio&#8230;), cultural (comportamientos, saberes, costumbres que modelan una sociedad y sobre los cuales se apoya un sentimiento de pertenencia) y social (constituci&#243;n de una red de relaciones territoriales, soporte de las iniciativas locales). El an&#225;lisis de esas dimensiones permite proporcionar explicaciones en cuanto a las diferencias de desarrollo de los territorios. En Francia, estos &#250;ltimos a&#241;os, la aproximaci&#243;n en t&#233;rminos de desarrollo local ha sido movilizada por el Estado en el marco de acciones efectuadas en concepto de desarrollo del territorio. A t&#237;tulo de ejemplo, se pueden citar los financiamientos movilizados a partir de 1998 por la DIACT [Delegaci&#243;n Interministerial del Equipamiento y la Competitividad de los Territorios] (ex DATAR) para sostener la emergencia y el desarrollo de territorios cuyas caracter&#237;sticas corresponden a lo que el modelo de SPL prev&#233;. De un modo m&#225;s general, la elaboraci&#243;n de los proyectos de territorios locales que se inscriben en los marcos legislativos (Ley de orientaci&#243;n para el ordenamiento y el desarrollo sostenible del territorio, 1999) y reglamentarios de la pol&#237;tica de ordenamiento del territorio (ejemplo: pol&#237;tica de los pa&#237;ses) movilizan igualmente m&#233;todos de desarrollo local. Esta evoluci&#243;n corresponde a una cierta institucionalizaci&#243;n del enfoque del desarrollo local, a pesar de que sus justificaciones te&#243;ricas se basan en ejemplos de territorios en general correctamente insertos en el juego de la econom&#237;a mundial. Por lo tanto, en la actualidad la postura militante inicial parece que ya no alcanza para caracterizar los diferentes avatares del desarrollo local. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Bibliograf&#237;a:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; AYDALOT Philippe, 1986, Milieux innovateurs en Europe, GREMI, Par&#237;s, 361 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; BECATTINI. Giacomo, 1987, Mercato e Forze locali, Il distretto industriale, (Bologna, Il Mulino) &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; BENKO Georges, LIPIETZ Alain, 2007, La richesse des r&#233;gions. La nouvelle g&#233;ographie socio-&#233;conomique, PUF, 564 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; COLLETIS Gabriel, COURLET Claude, PECQUEUR Bernard, WINTENHALTER F&#233;lix, 1990, Les Syst&#232;mes Industriels Localis&#233;es en Europe, Universit&#233; des sciences sociales, Grenoble, 132 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; GREFFE Xavier, 2002, Le d&#233;veloppement local, Editions de l'Aube - DATAR, La Tour d'Aigues, 199 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; PECQUEUR Bernard, 2000, Le d&#233;veloppement local, Syros - Alternatives Economiques, 132 p. &lt;br /&gt;&lt;img src=&quot;http://parisgeo.cnrs.fr/squelettes-dist/puce.gif&quot; width=&quot;8&quot; height=&quot;11&quot; alt=&quot;-&quot; /&gt; TEISSERENC Pierre, 2002, Les politiques de d&#233;veloppement local, &#201;conomica, Par&#237;s, 231 p.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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